Mostrar mensagens com a etiqueta Exposição. Mostrar todas as mensagens
Mostrar mensagens com a etiqueta Exposição. Mostrar todas as mensagens

terça-feira, 17 de junho de 2014

Exposição. Desenho e Fotografia. Fundação Robinson. Portalegre. «… da autoria Adriano Guerreiro, com a inauguração pelas 18 horas de hoje. Tendo por base a obra literária A Divina Comédia de Dante Aliguieri, explora as questões relacionadas com os Sete Pecados Mortais»

Cortesia da FRobinson

«A Fundação Robinson recebe no Núcleo da Igreja do Convento de São Francisco, de 17 de Junho a 17 de Agosto de 2014, a exposição de desenho e fotografia Os Sete Pecados Mortais, da autoria Adriano Guerreiro, com a inauguração pelas 18 horas. Tendo por base a obra literária A Divina Comédia de Dante Aliguieri o Desenho explora as questões relacionadas com os Sete Pecados Mortais descritos no purgatório de Dante e a Fotografia explora as questões relacionadas com esses mesmos pecados na actualidade».
De forma aleatória:








Com a amizade de Laura P. Romão
JDACT

segunda-feira, 2 de setembro de 2013

BNP. Dous gigantes pintados cõ hũs bastões nas mãos. Gravuras chinesas de porta. «Estas gravuras, muito populares na China, e impressas através de xilogravura, representavam geralmente guardiões armados e em pose ameaçadora. Sendo usualmente afixadas nos portões ou portas exteriores dos pátios»

Cortesia da bnp

Mostra. Até ao pf dia 26 de Outubro de 2013. Galeria do Auditório.

«No âmbito da comemoração dos 500 anos de relações entre Portugal e China, a BNP apresenta uma exposição com 43 gravuras de porta chinesas dos séculos XVIII e XIX da colecção de Maia Amaral. Estas gravuras, muito populares na China, e impressas através de xilogravura, representavam geralmente guardiões armados e em pose ameaçadora. Sendo usualmente afixadas nos portões ou portas exteriores dos pátios, tinham por função afastar da casa espíritos e demónios.
A exposição apresenta quatro núcleos:
  • Gravuras de portões exteriores, 
  • Gravuras de portas de estábulos, 
  • Gravuras de portas interiores, 
  • Gravuras para ocasiões especiais.
Por sua vez, as gravuras de portas interiores destinavam-se a atrair coisas propícias, tais como a riqueza, a sorte ou a felicidade. São ainda produzidas gravuras específicas para os períodos de luto, para o casamento e para as portas dos quartos dos recém-casados. No cabeçalho, pormenor de A harmonia produz riqueza (Yi tuan he qi), um sempre-em-pé, cuja mensagem é a de que a harmonia produz bem-estar ou a boa-vontade atrai a Felicidade». In BNP

A amizade de Inês Cordeiro
Cortesia de BNP/JDACT

Dali. O Enigma em Combustão. A Extravagância. A Obra. António Lucas. «A exposição termina como a mais visitada da história de Madrid. Mais de 5000 visitantes diários, em média, para visitar a obra do génio»

Cortesia de elmundo

Cronologia
«11.05.1904. Nace en Figueras Felipe Jacinto Salvador Dalí Doménech. Sus padres le ponen el nombre de su hermano mayor, que murió el 1 de agosto de 1903, dos meses antes de cumplir dos años. 1916. Acude a clases nocturnas en la Escuela Municipal de Dibujo en Figueras. 1921. Muere la madre de Dalí. El padre se casa con su cuñada. 1922. Se inscribe en la Academia de Arte de San Fernando de Madrid (es expulsado al año siguiente) y entra en la Residencia de Estudiantes, donde conoce a Buñuel y Lorca. 1926. Conoce a Picasso en su primer viaje a París. 1929. Realiza con Luis Buñuel 'Un perro andaluz'. Conoce a Gala. Su padre se opone a la relación de ambos. 1930. Inicios de su método paranoico-crítico. 1931. Exhibe en la primera exposición surrealista en EEUU. 1934. Discrepancias con André Breton y los surrealistas. Se casa con Gala en una ceremonia civil. 1936. Comienza la Guerra Civil, vive entre España y Francia. 1938. Visita a Freud en Londres. 1939. Abandona el movimiento surrealista. 1940. Dalí y Gala marchan a EEUU. Viven en California hasta 1948. 1945. Proyectos cinematográficos con Alfred Hitchcock, los Hermanos Marx y Walt Disney. 1950. Muere su padre. 1958. Se casa con Gala en una ceremonia religiosa. 1974. Inauguración del Teatro-Museo Dalí, en Figueras. 10.06.1982. Muere Gala. 1983. Pinta su último cuadro, ‘La Cola de la Golondrina’. 1986. Herido gravemente en un incendio en su dormitorio en el castillo de Púbol. Se traslada a Torre Galatea, en el Museo de Figueras. 23.01.1989. Muere de un infarto a los 84 años».

 


A Exposição
«El talento de Salvador Dalí excedió temprano el vallado de la pintura. Lo suyo era asaltar cielos distintos a cada paso: desconcertar, alumbrar del lado del que la luz no llega. Delirar. Era consciente de que la menor manufactura de su talento era él mismo, ese galope de genio incombustible que adornaba su obra plástica, su escritura y, principalmente, la 'performance' inflamable que supo hacer de su vida, de su paso desquiciado por el mundo. Dalí se propuso existir como una explosión de acontecimientos, como galaxias que chocan por dentro de un mismo pecho. Hay algo de enigma en marcha en este hombre incalculable. Fue la competencia de sí mismo. Nunca se vio mejor su pintura que cuando ya estaba muerto, cuando no se hacía sombra. Y, con el tiempo, Dalí se ha ido descifrando y creciendo primero como pintor, pero sobre todo como escritor.




El Museo Reina Sofía inaugura una de las más amplias exposiones que se han dedicado a su obra en Europa. A su obra plástica, estrictamente. Con las extensiones al cine y, lejanamente, a la publicidad.   La muestra, desarrollada en colaboración con el Pompidou de París y que en España patrocina Abertis, es algo así como una constelación, el ejercicio esencial de aquel que quiso presentarse (de algún modo) como una contradicción en marcha, como una máscara sobre otra máscara. «Cuando tenía seis años quería ser cocinero y a los siete, Napoleón. Desde entonces mi ambición ha ido en aumento sin parar». Es el arranque de 'La vida secreta de Salvador Dalí', uno de los libros de ficción sobre la propia biografía más fascinantes de la primera mitad del siglo XX. No hay demasiada verdad en sus páginas, pero sí está la envergadura de ese gran artefacto sideral que fue el pintor catalán: exvoto de un delirio encadenado que tiene el cimiento en la genialidad. Nada escapa al interés, a la blasfemia y al disparate. La curiosidad del pintor era sublime. Un tipo de inteligencia perfectamente desarticulada, que escapa por las costuras de lo incalculable. Eso, inexactamente eso, era Salvador Dalí, de piel aceitunada.
El Reina Sofía despliega cerca de 200 obras. Muchas de ellas no se han visto antes en España. El recorrido de la muestra es cronológico: la mejor de las formas (en este caso) de huronear por los adentros de un creador capaz de dispararse sin límites cuando aún no tenía más de 40 años, para comprobar después que su universo no pudo trascender el géiser feroz de sus primeros hallazgos. Dalí lo era todo en el mundo de Dalí. Y quizá no saber escapar de sí mismo fue su mejor conquista. Están desplegadas sus obsesiones (el sexo, la relación con la autoridad que encarnaba el padre, la fuerza irresoluble de los sueños, la desacralización de la lógica), pero también el resultado descompensado de sus ambiciones (el dinero, el exhibicionismo a ultranza, la megalomanía).





El interés por la ciencia. La aventura de los nuevos lenguajes artísticos y su escaso papel en ellos (el expresionismo abstracto, el pop, lo conceptual). La pasión por los maestros de la pintura (Velázquez y Millet, entre otros). Pero, sobre todas las fallas y misiones torcidas, sobresale el enorme caudal generador de su escritura. Es lo indeleble en Salvador Dalí. Es el preclaro territorio de todo lo demás. «El surrealismo soy yo», le dijo desafiante a André Breton cuando éste lo expulsó del grupo de los surrealistas. Y era él. Nadie llegó más lejos en el onirismo. No por asuntos de técnica, sino por arrebato de mundo. Dalí, lobo solitario. Dalí, caleidoscopio en llamas. Dalí con su verbena y sus 'cantinfladas'. Dalí, definitivamente, como un enigma. Eso fue. Y eso quiso ser». In António Lucas, El Mundo

Cortesia de ElMundo/JDACT

sexta-feira, 26 de julho de 2013

Pintura. A Invenção Contínua. Jorge Oliveira. «Retrospectiva de um dos pintores mais singulares do Surrealismo em Portugal, cuja produção se manteve longamente afastada do público. Curador: José Luís Porfírio»

Cortesia de wikipedia

Jorge de Oliveira (1924-2012). A Invenção Contínua. Curadoria de José Luís Porfírio.

Até ao pf dia 1 de Setembro de 2013

«Com curadoria de José Luís Porfírio, apresentam-se 107 obras deste artista (c. de 70 no Museu Nacional de Arte Contemporâneo – Museu do Chiado, doravante MNAC-MC, e as restantes na Fundação Arpad Szénes e Vieira da Silva, doravante FASVS, numa exposição retrospectiva cujo núcleo central é mostrado no MNAC – MC, sendo-lhe dedicado um núcleo autónomo na FASVS constituído por obras sobre papel da década de 1950 que têm afinidades com as poéticas de Maria Helena Vieira da Silva, com quem o pintor conviveu. Jorge de Oliveira (1924-2012) é um pintor cuja obra se enquadra, entre 1945 e 1946, nas estéticas do Neorealismo em Portugal, a gente pobre, a força do trabalho e a indústria são temas que o ocupam, tratando-os com uma força expressionista que se transfigura numa profunda pulsão anímica que é vertida para a sua pintura entre 1947 e 1952, num notável ciclo de automatismo psíquico, raro na História da Pintura em Portugal. Entre 1958 e 1992, ano em que deixa de pintar, desenvolve uma procura de sucessivas Sínteses, segundo a designação do pintor, onde o espaço e a luz definem lugares abstractos mas telúricos que o conduzem a representações do Cosmos como máxima grandeza do Mundo e a Diálogos de Luz, pinturas finais com o valor supremo de efemeridade. Alvo de atenção nas décadas de 1940 e 1950, em torno das questões da Modernidade em Portugal, a sua obra teve visibilidade pública e atenção crítica na fase do Neorrealismo mas sobretudo nas do Surrealismo e da Abstracção, apontando vias raras no país, as do automatismo psíquico e do expressionismo abstracto. É sobretudo estas últimas direções que lhe conferem singularidade na criação pictórica em Portugal, revalorizada pelo olhar crítico de José Luís Porfírio que, com entusiasmo, a deu a conhecer a Pedro Lapa e a Maria de Jesus Ávila, então director e conservadora do MNAC-MC, que a integraram num actualizado discurso histórico da Arte Moderna em Portugal e propiciaram a sua visibilidade pública continuada pela exposição de cinco pinturas de 1949 a 1951, depositadas no Museu pelo autor em 2006.
O livro, editado pela INCM em parceria com o MNAC-MC, por ocasião das exposições simultâneas neste Museu e na FASVS, é o desenvolvimento lógico deste processo de redescoberta da obra do pintor Jorge de Oliveira, com o texto que José Luís Porfírio ofereceu ao próprio artista e que dá a visão global da obra, assinalando os valores que a integram, com justiça, no melhor que em Portugal se pintou no século XX». In Paulo Henriques Director MNAC-MC.





«Os anos convulsivos (1944-1948). Os anos que vão de 1944 a 1955, auto/aprendizagem e experimentação, e, depois, de 1958 a 1992, a busca da síntese, definem os dois ciclos temporais da obra de Jorge de Oliveira (1924 – 2012).
A natural diferença entre eles não oculta, porem, as duas constantes que atravessam o seu trabalho: a sedução da imagem (mesmo quando esta não é, em si mesma, sedutora) e a vontade construtiva não figurativa, bem como a necessidade de mudar o registo expressivo, continuamente conduzindo o pintor a ensaios simultâneos de diferente teor ou poética, bem patente no primeiro ciclo da sua obra, permanecendo, depois, como que numa surdina, em todo o seu trabalho. Esta última situação faz-nos encontrar, ao longo do seu percurso, um número elevado de obras ou de séries, experimentais ou prospectivas, sempre minoritárias ou singulares no momento do seu aparecer, onde Jorge de Oliveira ensaia constantemente os caminhos por onde pretende avançar no futuro. Os anos 1940 são os dos seus inícios neorrealistas marcados, para além da temática social e do panfleto político do final da guerra, por um trabalho sistemático de temática industrial fora do comum num país rural, num exercício da relação homem máquina onde a geometria predomina. O ciclo do Cimento é uma complexa série de desenhos  numa unidade fabril de Leiria, estudos de composição  para uma pintura mural que nunca se realizou. Um lento e sofrido abandono do neorealismo acontece durante 1947 numa longa pesquisa sobre o corpo geometrizado com singulares situações neocubistas. Em 1948 dá-se uma reviravolta decisiva com duas pinturas bem diferentes mas matriciais que apontam o futuro da sua obra: Radiografia Psíquica e Metamorfose I». In
José Luís Porfírio



«O desaparecer da figura. (1948-1954) e a procura da Síntese (1957-1992)
Entre os anos 1940 e 1950 um automatismo psíquico e convulsivo é a grande descoberta de Jorge de Oliveira temperada por alguma pesquisa geométrica. Com a prática do automatismo psíquico descoberto na leitura de André Breton o pintor descobre e avança em terra incógnita, inventando constantemente situações novas que, aparentemente, são contraditórias, no balanço entre a consciência do realismo e o ditado do inconsciente e, logo a seguir, no confronto entre o gesto espontâneo e uma construção mais elaborada. As suas exposições na Sociedade Nacional de Belas Artes, 1949/1950 e na Galeria de Março, 1953 (aqui parcialmente evocada num espaço à parte) foram consideradas etapas importantes na afirmação histórica de arte não figurativa em Portugal. Mais calmo, pausado e bem mais longo, o segundo ciclo da obra de Jorge de Oliveira assume uma vontade de síntese visando ultrapassar aquela que foi, entre os anos 1950 e 1960, a grande dicotomia da arte portuguesa, o confronto entre figuração e não figuração. O tempo entre os guaches de 1958 e os diálogos dos anos 1990, é percorrido por uma mesma vontade de síntese, ritmada em quatro fases bem distintas que partem de memórias de paisagem para se transformar em cristalinos jogos luminosos. Esta lenta elaboração das sínteses é interrompida por duas experiências onde o artista regressa, com rara intensidade, a imagens de extrema precisão, nos desenhos surreais dos inícios de 1960, memória das anteriores experiências oníricas, e na longa fase cósmica de 1970 e 1980, esta bem mais complexa, na tentativa conseguida de integrar o informe na forma mais definida e cristalina». In José Luís Porfírio

 


Cortesia do MNAC-MC/JDACT

terça-feira, 2 de julho de 2013

Biombos. Exposição. Fundação Oriente. «O tema dos pássaros do biombo chinês herdado é objecto de uma releitura que transfigura o seu contexto original. A técnica da colagem sobre tecidos, a investigação aturada sobre a utilização de papéis japoneses…»

Cortesia de wikipedia

Museu do Oriente. Exposição de 11 de Julho a 1 de Dezembro de 2013

«Esta exposição, em que Catarina Castel-Branco expõe o seu trabalho dos dois últimos anos, dedicado à exploração do biombo, revelou-se uma oportunidade para revistar um percurso artístico individual de 30 anos marcado, de forma muito profunda, pela presença do Oriente, que sempre a acompanhou no contexto familiar. A herança recente de um biombo, que pertenceu ao seu bisavô, o governador de Macau Artur Tamagnini Barbosa (1880-1940) foi a ocasião para Catarina Castel-Branco propor ao Museu do Oriente esta exposição. O tema dos pássaros do biombo chinês herdado é objecto de uma releitura que transfigura o seu contexto original. A técnica da colagem sobre tecidos, a investigação aturada sobre a utilização de papéis japoneses, de resinas acrílicas e de serigrafia sobre papel permitiram-lhe explorar a coexistência de opacidade e de transparência, que o mistério do biombo sempre transportou consigo. Catarina Castel-Branco nasceu em Abrantes em 1956. Entre 1983 e 2003, fez 24 exposições individuais de gravura, pintura e desenho e participou em mais de 60 exposições colectivas a convite de várias instituições nacionais e estrangeiras». In Fundação Oriente. Museu Oriente.


Cortesia de FO/JDACT

quinta-feira, 27 de junho de 2013

Fundação Oriente. Exposição. Fotografia. «… essa memória que se construiu com a eternidade das civilizações das utopias do Oriente, as suas singularidades, mas também a exuberância que transmitimos ao nosso barroco, a suavidade da fé na renovação da vida…»


Cortesia da fo

Exposição Memórias de Viagens do Olhar
Até ao pf dia 20 de Outubro de 2013. Museu do Oriente.
No pf dia 5 de Julho, pelas 18h00, visita guiada pelo autor.

Fotografia de Júlio de Matos
«Júlio de Matos desestrutura a nossa memória, essa memória que se construiu com a eternidade das civilizações das utopias do Oriente, as suas singularidades, mas também a exuberância que transmitimos ao nosso barroco, a suavidade da fé na renovação da vida, a sofisticação das formas que assombram a nossa decadência dos realismos, o mistério da permanência. Maria do Carmo Serem, coordenadora do Departamento de Formação e Comunicação do Centro Português de Fotografia do Ministério da Cultura, refere-se desta forma à fotografia de Júlio de Matos.
Natural de Braga, o fotógrafo traz ao Museu do Oriente cerca de uma centena de fotografias tiradas nas suas múltiplas viagens pela Ásia e que revelam a sua grande preocupação pela sobrevivência de culturas ancestrais, como algumas da Índia, da China ou do Cambodja.
Júlio de Matos que, desde cedo, se interessou pela fotografia e pelo trabalho de laboratório, fez aprendizagem em Design Industrial com Gerald Gulotta do Pratt Institute de Brooklin, Nova Iorque. Após concluir em 1976 o Curso Superior de Arquitectura na Escola Superior de Belas Artes do Porto, pôde aperfeiçoar os seus conhecimentos de fotografia, ao ter-lhe sido concedida a ITT–International Fellowship, através do Fullbright- Hays Schollarship Program para estudos de pós-graduação no MFA in Photography Program no Rit-Rochester Institute of Technology, Nova Iorque.
Entre 1979 e 1981 estudou com Charles A. Arnold Jr. Owen Butler, Bea Nettles, John Pfahl, Elliot Rubinstein, Richard D. Zakia e outros.
Realizou várias exposições individuais e colectivas em Portugal, França, Itália, USA, e está presente em diversas colecções, nomeadamente nas colecções do RIT (EUA) e do Museu de arte Moderna na Fundação de Serralves». In Fundação Oriente.



Cortesia de F. Oriente/JDACT

quinta-feira, 6 de junho de 2013

Exposição. O Território do Desenho. Os grandes formatos dos Anos 60. Museu Nacional Soares dos Reis. Mestre Ventura Porfírio. «Um criativo de nervos modernos, de inteligência sem cortinas, de sensibilidade acordada, tem a obrigação cerebral de criar e modular a opinião, e de abraçar a arte várias vezes no mesmo dia. Um abraço onde quer que esteja…»


Cortesia de wikipedia e jdact

Exposição. Amanhã, sexta-feira, dia 7 de Junho às 18h00 no Museu Nacional Soares dos Reis.

A Directora Geral do Património Cultural e a Directora do Museu Nacional Soares dos Reis convidam para a inauguração da Exposição do Mestre Ventura Porfírio. O Território do Desenho. Os grandes formatos dos Anos 60, comissariada por seu filho José Luís Porfírio

«Recebe uma bolsa do Grémio de Ação Municipal de Castelo de Vide e entra para o 2º ano da Escola de Belas Artes do Porto em 1926. Contacta com escritores como Alberto Serpa, José Régio e Adolfo Casais Monteiro; o estímulo e rivalidade de colegas como Dominguez Alvarez e o companheirismo e amizade de toda a vida com Augusto Gomes, Abel Moura ou Basto Fabião serão decisivos na sua formação. Participa na formação e nas ações do grupo Mais Além.
Entre 1935 e 1937 é bolseiro do Instituto de Alta Cultura, estudando em Madrid, Paris e Bruxelas. Em 1938 assume o cargo de Conservador do Palácio Nacional de Queluz, que desempenha até à sua reforma por motivo de doença em 1973.
Em 1956 obtém a 2ª medalha no Salão de Primavera da Sociedade Nacional de Belas Artes com um Auto-Retrato; em 1958 a obra Poeta de Deus e do Diabo, retrato de José Régio, marca um importante ponto de viragem na sua produção. Em 1959 inicia experiências de desenho abstracto, em diferentes formatos e técnicas que vão prolongar-se até 1976.
Entre 1983 e 1989, faz uma intervenção de fundo no Salão Nobre dos Paços do Concelho de Castelo de Vide, destinado aos actos públicos mais importantes do Município. A sua intervenção engloba trabalhos de arquitctura, artes decorativas e pintura mural.
Por proposta da Câmara Municipal de Castelo de Vide, a Casa e Jardim do Pintor e Mestre Ventura Porfírio foi classificada em 2003 pelo IGESPAR como de Interesse Municipal». In CM de Castelo de Vide e Wikipédia.



Após a Exposição na Fundação de Nossa Senhora da Esperança, no ano de 2012, o Museu Nacional Soares dos Reis convida-nos para a inauguração da Exposição do Mestre Porfírio. O Território do Desenho. Os grandes formatos dos Anos 60.

A saudade de um amigo.

A amizade de RR

JDACT

terça-feira, 7 de maio de 2013

FCG. A Obra Perdida de Emmerico Nunes. «… foram fortemente marcadas pela sua condição de artista entre pátrias, que se reflecte nas duas artes que praticou com intenso e idêntico prazer: o desenho humorístico e a pintura»

Cortesia da fcg

Até ao pf dia 7 de Julho de 2013. Das 10h00 às 18h00. CAM

A Obra Perdida de Emmerico Nunes
«Rara oportunidade para apreciar um conjunto representativo de uma colecção de desenhos que se julgavam perdidos, realizados por Emmerico Hartwich Nunes para o jornal alemão Meggendorfer Blätter. Curadoria Isabel Lopes Cardoso e J. Pedro Cavalheiro.

1912
1913
Sem data

A colecção de cerca de meio milhar de desenhos, que se julgavam perdidos, realizados por Emmerico Hartwich Nunes (1888-1968) para o periódico alemão Meggendorfer Blätter, permite mostrar, pela primeira vez, um conjunto coerente da vasta obra do artista luso-alemão. Tanto a vida como a obra de Emmerico foram fortemente marcadas pela sua condição de artista entre pátrias, que se reflecte nas duas artes que praticou com intenso e idêntico prazer: o desenho humorístico e a pintura». In FCG.

Sem data
1922
1925

Cortesia da FCG/JDACT

quarta-feira, 17 de abril de 2013

Exposição. El trazo español en el British Museum. Dibujos del Renacimiento a Goya. «Los dibujos de esta exposición son la prueba de que España siempre ha sido la España de las regiones, y de que no se puede entender la historia del país sin sus robustas conexiones con el resto de Europa»

Detalhe do estudo para a biblioteca do ‘El Escorial’, 1588-1592
Cortesia de elpais

«Una muestra de la excepcional colección de arte en papel del British Museum aterriza en la pinacoteca madrilena. Desde la construcción de El Escorial hasta el XIX, la exposición fija la diversidad regional desde el Renacimiento hasta Goya.
Murillo, Ribera, Alonso Cano o los pintores afrancesados del siglo XVII se citan en las salas del Prado, gracias a un préstamo del Museo Británico. La exposición también habla del perenne gusto de los coleccionistas británicos desde tiempos napoleónicos.
El director del British Museum, Neil MacGregor, explica el valor que tiene para su museo la colección de dibujos de artistas españoles.

'Cabeza de monje', atribuida a Francisco de Zurbarán.

“Los dibujos de esta exposición son la prueba de que España siempre ha sido la España de las regiones, y de que no se puede entender la historia del país sin sus robustas conexiones con el resto de Europa”. Estas palabras, pronunciadas ayer tras la presentación de la muestra El trazo español en el British Museum. Dibujos del Renacimiento a Goya,no correspondieron a la esforzada lectura de un político a su fugaz paso por el Prado. La reflexión pertenecía a Neil MacGregor (Glasgow, 1946), insigne director del British (que antes lo fue de la National Gallery), recién llegado de Londres para adornar con su presencia el acontecimiento de resonancias casi diplomáticas: es la primera vez que las 71 obras, con auténticas joyas de Berruguete, Carducho, Murillo, Alonso Cano, Ribera o Goya, entre ellas, abandonan el museo británico.
La España plural se vertebra en la muestra (que permanecerá abierta hasta el 16 de junio y ha recibido el apoyo de la Fundación de Amigos del Museo) en cinco tramos, atendiendo a criterios cronológicos y geográficos. Se parte de “la importación de las prácticas gráficas en Castilla, entre 1550 y 1560”, cuando los modos y técnicas de los maestros italianos influyeron en los artistas españoles arremolinados en torno al gran proyecto constructivo de El Escorial y el empeño de Felipe II, que siempre exigía un boceto antes de encargar una obra. El influjo italianizante se deja sentir en Madrid durante todo el siglo XVII en los Rizi, Carducho y Carreño de Miranda, aunque cedería a principios del setecientos ante el empuje de los Borbones y de la promesa de la iluminación llegada de Francia.

'La expugnación de Rheinfelden'. Vicente Carducho. Pluma y tinta parda, aguadas de tintas azulada y parda, sobre lápiz negro (1634)

Entre una y otra sección se despliegan los ejemplos (se diría que antagónicos) del dibujo andaluz y valenciano. Si a orillas del Turia, los tonos fueron cálidos y la sanguina tomó el papel entre 1500 y 1700, en Sevilla, Granada y Córdoba la demanda de los activos coleccionistas (eclesiásticos y particulares) alentó incluso la fundación en 1660 de la escuela de dibujo de Murillo y Francisco de Herrera. A esta sección corresponde (aunque reciba a los visitantes al inicio del recorrido) una de las joyas más destacadas: una intensa cabeza de monje atribuida a Francisco de Zurbarán, que reviste el valor de que no hay noticia de ningún dibujo que lleve su firma.
En esta historia de la España atesorada en el Print Room, el legendario departamento de papel del museo londinense, hay dos versos libres: Ribera (y sus figuras masculinas en perpetuo martirio) y Goya, en cuyo universo los agarrotados, los locos y la barbarie inquisitiva se codean con un estudio del primer duque de Wellington que cierra la muestra, dato que a MacGregor sirvió de nuevo para ofrecer una lectura política. “La muestra comienza con Felipe II y termina con Wellington, dos momentos de unión entre España y las islas. El primero, por su matrimonio con María I de Inglaterra, y el segundo, porque entonces los países se aliaron en su odio contra Napoleón”.
El dibujo del noble de aire resignado sirvió para preparar un retrato ecuestre, pintado durante una estancia del duque en Madrid. Pero la del trabajo previo es solo una de las variadas funciones del dibujo mostradas en la exposición. Aquí también hay piezas que son un fin en sí mismo. Y se propone un interesante juego con obras del museo, que encuentran eco en alguna de las piezas del British, como en el caso de El enano Miguelito, que Francisco Rizi introdujo como una de las ¡cerca de 3.000! figuras de su Auto de fe en la plaza Mayor de Madrid. Los responsables del museo desafían a los visitantes a dar con ella.


La muestra también se puede leer como un homenaje al gusto de los coleccionistas británicos por el arte español. José Manuel Matilla, jefe del Departamento de Dibujos y Estampas del Prado y coordinador del proyecto, recordó los nombres de algunos de los más prominentes. De Thomas Harris a Richard Ford; de John Charles Robinson a lord Wellington. Fue durante la conferencia inaugural, que, pese a lo planeado, tuvo que dictar solo; el comisario de la muestra Mark P. McDonald faltó a su cita en el Prado tras perder un avión en Londres.
Parte de aquella fascinación —presente también, según el director Miguel Zugaza en la muestra contigua de las naturalezas muertas de El Labrador (sus principales clientes fueron en el XVII los diplomáticos ingleses)— se ha querido trasladar a la atmósfera de la exposición. El color elegido para las paredes es un homenaje “al que adornaba la Pollock House de Stirling Maxwell [historiador, político y apasionado del arte español], en Glasgow”. Muy cerca, por cierto, de lugar en el que MacGregor, director del British, creció como un fanático de Dalí.
Y por lo que se ve, la fascinación por lo español no ha desaparecido a orillas del Támesis. La muestra que llega ahora a Madrid es una versión (más reducida, al dejar por el camino las estampas de Goya) de la que ocupó con gran éxito las salas del British Museum a finales del año pasado. Según cálculos de la institución la exposición atrajo a 400.000 visitantes.
Durante mucho tiempo ha sobrevivido la tesis de que los artistas españoles del Renacimiento y comienzos de la Edad Moderna no dibujaban. Se creía que la costumbre general consistía en ejecutar directamente sus pinturas y que el carácter emocional hacía que primara la inmediatez sobre el detalle. Lo cierto es que, a diferencia de las escuelas alemanas e italianas, en España se han conservado pocos dibujos; pero no porque los españoles no fueran amantes del detalle y de esa exquisitez artística que es el dibujo, para muchos la esencia del Arte. El problema era, ya entonces, que el género no interesaba a los coleccionistas españoles y que los propios autores no lo valoraran más que como meros recuerdos.
Lo cierto es que aunque se conserven pocas pruebas, los artistas sí dibujaban. Lo hacían a modo de apunte, como trabajo preparatorio o como estudio de detalle. Lo mismo que sus colegas europeos. Así se demuestra en la exposición que hoy se ha presentado en el Museo del Prado bajo el título El trazo español en el British Museum, una relevante selección de 71 obras que por primera vez se pueden ver en España y que viene a completar el conocimiento que se tiene de artistas como Goya, Murillo, Velázquez (una atribución), Vicente Carducho, Francisco Rizi, Alfonso Berruguete o Francisco Pacheco. Comisariada por Mark McDonald, conservador del Gabinete de Dibujos del British y coordinada por José Manuel Matilla, responsable del departamento de Dibujos y Estampas del Prado. La exposición, patrocinada por la Asociación de Amigos del Museo, ofrece una compleja cartografía de la historia del dibujo español.


Miguel Zugaza, director del Prado, considera que por vez primera nos podemos aproximar a la definición de lo que ha sido el trazo en el dibujo español. “Esta exposición desmiente la tendencia generalizada al naturalismo sin el paso previo por el diseño. El catálogo es un trabajo de investigación definitivo y un homenaje al coleccionismo inglés, gracias al cual podemos ver ahora todas estas obras”.
La más que notable colección de dibujos del British cuenta con más de 250 obras de artistas españoles. Ya en 1846, el Británico se hace con una importante tanda de piezas en la subasta del vizconde de Castel Ruiz. Por otro lado, el coleccionista John Charles Robinson acumuló una importante colección durante sus numerosos viajes por España. El diplomático y coleccionista los vendió después a un millonario escocés y finalmente fueron adquiridos por el Museo Británico.
De los tesoros y lecciones incluidos en la colección habla Matilla. Cuenta que los artistas italianos que vinieron al Escorial para decorar los frescos y las casullas difundieron una forma de trabajar que fue asimilada por los artistas nacionales. Felipe II era siempre partidario de que todos los artistas le presentan el diseño del proyecto para tener controlado el resultado final y para evitar lo que ahora llamaríamos derramas presupuestarias. De manera que italianos, flamencos y españoles realizaron dibujos previos de sus posteriores obras.
Pero no hubo una manera única de ejecutar el trazo. El mapa de esta peculiar historia del dibujo así lo demuestra y el montaje divide la exposición en seis áreas bien definidas: Castilla (1550-1600), Madrid (1600-1700), Andalucía (1550-1700), Valencia (1500-1700), Siglo XVIII y Goya (1746-1828).
El recorrido empieza con trabajos de algunos de los artistas extranjeros que trabajaron para la decoración de El Escorial, como Pellegrino Tibaldi del que se expone el estudio para la decoración de la Biblioteca del monasterio, una de las obras cumbre del siglo XVI. Las telas del manto de una virgen dibujada por Alonso Berruguete dan idea de la huella que los extranjeros estaban dejando en los españoles.
La ciudad de Madrid, espejo del arte cortesano, cuenta con maestros que viven de muy niños las aportaciones de los italianos. Juan Carreño de Miranda, Francisco Camilo o Francisco de Herrera son algunos de los que se adelantan en la combinación de técnicas dibujísticas y papeles de gran tamaño que luego darán paso a proyectos de escenarios teatrales o proyectos arquitectónicos.
Uno de los dibujos más sorprendentes de la zona es El enano Miguelito, realizado por Francisco Rizi. Se trata de una de las decenas de figuras que forman parte del cuadro titulado Auto de fé en la plaza Mayor el 30 de junio de 1680, en el que se da cuenta de los cinco días durante los que el Tribunal de la Inquisición juzgó y condenó a decenas de personas.
El dibujo, como algunos otros, va acompañado de una cartela en la que se hace referencia a la pintura y a su ubicación dentro del museo, de manera que la exposición puede tener una continuidad por las diferentes salas del edificio.
Andalucía, principal centro comercial del imperio desde comienzos del XVI, tuvo tres sedes artísticas: Sevilla, Granada y Córdoba, tres sedes donde los encargos que recibían los artistas procedían de la Iglesia y de particulares. La cabeza de monje, atribuida a Francisco de Zurbarán, es una de las obras más deslumbrantes de un espacio en el que ocupan un lugar especial seis dibujos realizados por Murillo. En su calidad de haberse formado en la escuela sevillana, se incluyen aquí también obras de Francisco Pacheco, Antonio del Castillo y Velázquez, si bien, el autor de Las Meninas, ha sido incluido con un triple estudio de un caballo que se atribuye sin que conste su autoría definitiva. “Se cree que se conservan menos de cinco dibujos de Velázquez,” asegura el coordinador de la exposición. “No sabemos bien las causas. Se perdieron, no los guardaron....Lo cierto es que apenas existen”.




El dibujo en Valencia incluye los trabajos napolitanos de Ribera, uno de los artistas que se entregó al dibujo como una actividad independiente de su pintura. Como característica de la región, se muestran trabajos en los que se hace un alarde del dominio de la aguada realizados por Francisco Ribalta o Pedro de Orrente.
El siglo XVIII se adentra en maestros como Luis Paret y su Baile de máscaras en el Teatro del Príncipe o José Camarón y su Mujer oriental bajo un toldo, pero, inevitablemente, el protagonismo lo alcanza Francisco de Goya con toda una sala en la que demuestra el poderío que le convirtió en un referente mundial en la historia del arte. El dibujo preparatorio para la estampa de El agarrotado, una imagen alusiva a los abusos del poder judicial, o Locos, una de sus últimas obras firmadas en Burdeos, son dos piezas que por si solas justificarían la visita a esta exposición». In Iker Seisdedos Madrid, El País.

Cortesia de El País/JDACT