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quarta-feira, 25 de fevereiro de 2015

Contos Júlio Cortázar. André Bueno. «Ahora estas noticias / esta collage de recuerdos / Igual de lo que cuentan/ son la obra anónima:la lucha / de um puñado de pájaros/ contra La Gran Costumbre. / Manos livianas las trazaron / con la tiza que invienta la poesia en la calle / com el color que asalta los grises anfiteatros»

Cortesia de wikipedia

«(…) A seu modo, Libro de Manuel ensaia a necessidade dessa aproximação entre o espírito libertário, lúdico, erótico e alegre, e os processos revolucionários. Não era, sem dúvida, uma aposta pequena. Mas fica claro que para o escritor argentino se tratava de uma aposta fundamental: apoiar as lutas de libertação, sobretudo na América Latina, sem renunciar à liberdade e à imaginação criadora, a pretexto de pragmatismo ou necessidades objectivas ditando a forma e o sentido da arte. Desse ângulo, Cortázar precisava acertar as contas com a pesada herança do stalinismo e do chamado realismo socialista. Sem dúvida uma herança pesada e autoritária, que rompeu de vez as produtivas aproximações entre vanguarda estética e vanguarda política. Fiquem como exemplos, salientes, as tentativas dos surrealistas se aproximarem do movimento comunista e a vanguarda soviética apoiando a Revolução em seu primeiro período. Cabendo lembrar, e frisar, que ambas as aproximações entre estética e política foram cortadas, de modo violento, pela ascensão do próprio stalinismo, que encerrou de vez a conversa. Na forma nada subtil da censura, do exílio ou prisão dos artistas. Tendo como marco, triste de lembrar, o suicídio de Vladimir Maiakovski no final da década de 1920. É certo que Cortázar, assim como muitos intelectuais e artistas, tanto na Europa como na América Latina, viram na Revolução cubana a esperança de um outro modelo, um contraponto ao stalinismo, na forma de um socialismo democrático, que respeitasse e apoiasse a liberdade no campo da cultura e da arte. Um divisor de águas nessa esperança acontece ainda na década de 1960, com o julgamento público do poeta Heberto Padilla.
Para muitos que apoiavam a Revolução cubana, ou ao menos eram simpatizantes, pareceu muito incómoda a semelhança do julgamento do poeta com os Processo de Moscovo na década de 1930. Como era de se esperar, as simpatias mais superficiais se desfizeram, e os apoios mais fundados e sérios precisaram, de facto, lidar com um problema nada fácil. Cortázar não trata do assunto, mas também não era um problema nada fácil de lidar a perseguição aos homossexuais em Cuba, muitas vezes jogados em presídios comuns, como criminosos. As memórias do escritor Reinaldo Arenas, que morreu de SIDA no exílio, dão uma notícia amarga dessa perseguição infame. Não ajuda muito saber que no presente, já velho, Fidel Castro tenha feito uma autocrítica da perseguição aos homossexuais em Cuba. No que diz respeito à justiça social e a liberdade, Cortázar foi sempre claro: o seu apoio à Revolução, fraterno e leal, jamais levaria a um enquadramento da sua imaginação crítica e criativa. E assim, de facto, aconteceu. O escritor argentino nunca colocou sua literatura a serviço de, nem reduziu o alcance do que escrevia ao horizonte estreito e instrumental das disputas imediatas no campo das lutas e dos partidos políticos. Em resumo, quis sempre criar pontes e passagens, manter vivo o espaço que relaciona estética e política. Sabendo que a Revolução nunca é um ameno piquenique ou convescote intelectual, mas acreditando que liberdade e justiça social precisam andar juntas.
Já foi notado, e me parece correcto, que Cortázar, em Libro de Manuel, leva as indagações de Rayuela, de tipo existencial e libertário, para o contexto histórico e social do começo da década de 1970. Para tratar de uma situação extrema, a ditadura militar argentina e a resistência armada ao regime- apenas uns poucos anos depois das revoltas de 1968, das quais participou com entusiasmo e alegria. Na Paris que escolhera para viver. É desse período um longo poema, uma espécie de colagem, intitulada Notícias del mês de Mayo, publicado em Ultimo round, no ano de 1969.(...) Poema-colagem em que se lê o momento histórico, brevíssimo, em que a utopia ocupou as ruas: Ahora estas noticias / esta collage de recuerdos / Igual de lo que cuentan/ son la obra anónima:la lucha / de um puñado de pájaros/ contra La Gran Costumbre. / Manos livianas las trazaron / con la tiza que invienta la poesia en la calle / com el color que asalta los grises anfiteatros. / Aqui prosigue la tarea / de escribir en los muros de la Tierra: / El sueno es realidad. ( Cortázar, 1969)
O contraponto não poderia ser mais forte, e difícil. Logo depois dessas imagens do Maio de 1968, da poesia na rua, do sonho parecendo realidade, da imaginação ocupando o lugar seco do poder e do costume mais conformista e arraigado, Cortázar precisava tratar de um estado de excepção, com todo seu cortejo de massacres. Do lado de lá, em Paris e na Europa, as esperanças de 1968 foram derrotadas, e as forças conservadoras voltaram a ocupar seu lugar, sem o recurso ao estado de excepção aberto e declarado. Do lado de cá, na América Latina, já começara, e continuaria ao longo da década de 1970, um ciclo pesado de golpes e ditaduras. É com certa melancolia que se nota a extensão do recuo, em tão breve espaço de tempo. Não poderia ser maior a distância que separava a imaginação e o poder». In André Bueno, Alguns contos de Cortázar. Literatura e autoritarismo, Espaço urbano e Experiências de desolação e violência, revista nº 19, 2012, ISSN 1679-849X.

Cortesia de RLAutoritarismo/JDACT

Livro de Manuel. Júlio Cortázar. «… es decir la carrera humana por una pista falsa, una realidad aceptada hasta ahora como real y así nos va. Consecuencia: hay un solo deber y es encontrar la buena pista. ‘Método, la revolución. Sí’»

Cortesia de wikipedia e jdact

«(…) Una prueba de su intención de entrar de inmediato en materia (y tal vez de mostrar la dificultad de hacerlo) la daba inter alia el hecho de que el que te dije estuviera escuchando cuando Ludmilla, después de juntar y desjuntar las manos como en un ejercicio gimnástico más bien esotérico, me miró despacio con ayuda de un dispositivo ocular profundamente verde y me dijo Andrés, tengo una impresión al nivel del estómago de que todo lo que ocurre o nos ocurre es muy confuso. Polaquita, la confusión es un término relativo, le hice notar, entenderemos o no entenderemos, pero lo que vos llamas confusión no es responsable de ninguna de las dos cosas. Sólo de nosotros, me parece, depende entender, y para eso no basta medir la realidade en términos de confusión o de orden. Hacen falta otras potencias, otras opciones como dicen ahora, otras mediaciones como archidicen ahora. Cuando se habla de confusión, lo que casi siempre hay es confusos; a veces basta un amor, una decisión, una hora fuera del reloj para que de golpe el azar y la voluntad fijen los cristales del calidoscopio. Etcétera. Blup, dijo Ludmilla, que se valía de esa sílaba para irse mentalmente a la vereda de enfrente y andá seguila.
Claro que, observa el que te dije, a pesar de ese obstruccionismo subjetivo el tema subyacente es muy simple:
1) La realidad existe o no existe, en todo caso es incomprensible en su esencia, así como las esencias son incomprensibles en la realidad, y la comprensión es otro espejo para alondras, y la alondra es un pajarito, y un pajarito es el diminutivo de pájaro, y la palabra pájaro tiene tres sílabas, y cada sílaba tiene dos letras, y así es como se ve que la realidad existe (puesto que alondras y sílabas) pero que es incomprensible, porque además qué significa significar, o sea entre otras cosas decir que la realidad existe;
2) La realidad será incomprensible pero existe, o por lo menos es algo que nos ocurre o que cada uno hace ocurrir, de manera que una alegría, una necesidad elemental lleva a olvidar todo lo dicho (en 1) y pasar a;
3) Acabamos de aceptar la realidad (en 2), sea lo que sea o como sea, y por consiguiente aceptamos estar instalados en ella, pero ahí mismo sabemos que, absurda o falsa o trucada, la realidad es un fracaso del hombre aunque no lo sea del pajarito que vuela sin hacerse preguntas y se muere sin saberlo. Así, fatalmente, si acabamos de aceptar lo dicho en 3), hay que pasar a;
4) Esta realidad, a nivel de 3), es una estafa y hay que cambiarla. Aquí bifurcación, 5 a) y 5 b): Ufa, dice Marcos;
5 a) Cambiar la realidad para mí sólo, continúa el que te dije, es viejo y factible: Eckart, Zen, Vedanta. Descubrir que el yo es ilusión, cultivar su jardín, ser santo, a la caza darle alcance, etcétera. No. Hacés bien, dice Marcos;
5 b) Cambiar la realidad para todos, continúa el que te dije, es aceptar que todos son (deberían ser) lo que yo, y de alguna manera fundar lo real como humanidad. Eso significa admitir la historia, es decir la carrera humana por una pista falsa, una realidad aceptada hasta ahora como real y así nos va. Consecuencia: hay un solo deber y es encontrar la buena pista. Método, la revolución. Sí.
Che, dice Marcos, vos para los simplismos y las tautologías, pibe. Es mi librito rojo de todas las mañanas, dice el que te dije, y reconoce que si todo el mundo creyera en esos simplismos, a la Shell Mex no le sería tan fácil ponerse un tigre en el motor. Es la Esso, dice Ludmilla, que tiene un Citroen de dos caballos al parecer paralisados de terror por el tigre puesto que se paran en cada esquina y el que te dije o yo o cualquiera tiene que empujar a las puteadas. Al que te dije le gusta Ludmilla por esa manera loca de ver cualquier cosa, y a lo mejor por eso de entrada Ludmilla parece tener como un derecho a violar toda cronología; si es cierto que ha podido dialogar conmigo (Andrés, tengo una impresión al nivel del estómago...), en cambio el que te dije mezcla quizá deliberadamente sus papeles cuando hace hablar a Ludmilla en presencia de Marcos, ya que Marcos y Lonstein están todavía en el metro que los trae, es cierto, a mi departamento, mientras Ludmilla está haciendo su papel en el tercer acto de una comedia dramática en el Teatro del Vieux Colombier. Al que te dije esto no le importa en absoluto, puesto que dos horas después las personas nombradas habrán de reunirse en mi casa; pienso incluso que lo decide ex profeso para que nadie nosotros incluidos y sobre todo los eventuales destinatarios de sus loables esfuerzos, se haga ilusiones sobre su manera de tratar el tiempo y el espacio; al que te dije le gustaría disponer de la simultaneidad, mostrar cómo Patricio y Susana bañan a su hijo en el mismo momento en que Gómez el panameño completa con visible satisfacción una serie correlativa de estampillas de Bélgica, y un tal Oscar en Buenos Aires telefonea a su amiga Gladis para enterarla de un asunto grave. En cuanto a Marcos y Lonstein, acaban de aflorar a la superficie en el decimoquinto distrito de París, y encienden los cigarrillos con el mismo fósforo, Susana ha envuelto a su hijo en una toalla azul, Patricio ceba un mate, la gente lee los diarios de la noche, y dale que va». In Júlio Cortázar, El Libro de Manuel, 1973,Editorial Alfaguara, Castellano, Biblioteca Cortázar, Narrativa hispano-americana, ISBN 978-950-511-209-8.

Cortesia de Alfaguara/JDACT

quarta-feira, 4 de fevereiro de 2015

Livro de Manuel. Júlio Cortázar. «… es la gran novela política de Cortázar. Una síntesis polémica de sus búsquedas estéticas y su interés por los movimientos revolucionarios de aquellos años. Puede leerse como un desplazamiento natural de los personajes y los temas de Rayuela hacia las urgencias y los fervores de un mundo…»

Cortesia de wikipedia e jdact

«Por razones obvias habré sido el primero en descubrir que este libro no solamente no parece lo que quiere sino que con frecuencia parece lo que no quiere, y así los propugnadores de la realidad en la literatura lo van a encontrar más bien fantástico mientras que los encaramados en la literatura de ficción deplorarán su deliberado contubernio con la historia de nuestros días. No cabe duda de que las cosas que pasan aquí no pueden pasar de manera tan inverosímil, a la vez que los puros elementos de la imaginación se ven derogados por frecuentes remisiones a lo cotidiano y concreto. Personalmente no lamento esta heterogeneidad que por suerte ha dejado de parecerme tal después de un largo proceso de convergencia; si durante años he escrito textos vinculados con problemas latinoamericanos, a la vez que novelas y relatos en que esos problemas estaban ausentes o sólo asomaban tangencialmente, hoy y aquí las aguas se han juntado, pero su conciliación no ha tenido nada de fácil, como acaso lo muestre el confuso y atormentado itinerario de algún personaje. Ese hombre sueña algo que yo soñé tal cual en los días en que empezaba a escribir y, como tantas veces en mi incomprensible oficio de escritor, sólo mucho después me di cuenta de que el sueño era también parte del libro y que contenía la clave de esa convergencia de actividades hasta entonces disímiles. Por cosas así no sorprenderá la frecuente incorporación de noticias de la prensa, leídas a medida que el libro se iba haciendo: coincidencias y analogías estimulantes me llevaron desde el principio a aceptar una regla del juego harto simple, la de hacer participar a los personajes en esa lectura cotidiana de diarios latinoamericanos y franceses. Ingenuamente esperé que esa participación incidiera más abiertamente en las conductas; después fui viendo que el relato como tal no siempre aceptaba de lleno esas irrupciones aleatorias, que merecerían una experimentación más feliz que la mía. En todo caso no escogí los materiales exteriores, sino que las noticias del lunes o del jueves que entraban en los intereses momentáneos de los personajes fueron incorporadas en el curso de mi trabajo del lunes o del jueves; algunas informaciones quedaron deliberadamente reservadas para la parte final, excepción que hizo más tolerable la regla. Los libros deben defenderse por su cuenta, y éste lo hace como gato panza arriba cada vez que puede; sólo he de agregar que su tono general, que va en contra de una cierta concepción de cómo deben tratarse estos temas, dista tanto de la frivolidad como del humor gratuito. Más que nunca creo que la lucha en pro del socialismo latinoamericano debe enfrentar el horror cotidiano con la única actitud que un día le dará la victoria: cuidando preciosamente, celosamente, la capacidad de vivir tal como la queremos para ese futuro, con todo lo que supone de amor, de juego y de alegría. La difundida imagen de la muchacha norteamericana que ofrece una rosa a los soldados con las bayonetas caladas sigue siendo una demostración de lo que va del enemigo a nosotros; pero que nadie entienda o finja entender aquí que esa rosa es un platónico signo de no violencia, de ingenua esperanza; hay rosas blindadas, como las vio el poeta, hay rosas de cobre, como las inventó Roberto Arlt. Lo que cuenta, lo que yo he tratado de contar, es el signo afirmativo frente a la escalada del desprecio y del espanto, y esa afirmación tiene que ser lo más solar, lo más vital del hombre: su sed erótica y lúdica, su liberación de los tabúes, su reclamo de una dignidad compartida en una tierra ya libre de este horizonte diario de colmillos y de dólares.
Una última observación: entiendo que los derechos de autor que resulten de un libro como éste deberían ayudar a la realización de esas esperanzas, y mucho me hubiera gustado poder dárselos a Oscar para evitarle tantas complicaciones, contéiners de doble fondo, pingüinos y otras extravagancias parecidas; desgraciadamente el libro no estaba todavía escrito, pero ahora que ya anda por ahí podré encontrar el mejor empleo de esas regalías que no quiero para mí; cuando llegue el momento daré los detalles, aunque no sea ante escribano público. Postdata (7 de setiembre de 1972). Agrego estas líneas mientras corrijo las pruebas de galera y escucho los boletines radiales sobre lo sucedido en los juegos olímpicos. Empiezan a llegar los diarios con enormes titulares, oigo discursos donde los amos de la tierra se permiten sus lágrimas de cocodrilo más eficaces al deplorar la violación de la paz olímpica en estos días en que los pueblos olvidan sus querellas y sus diferencias. Olvidan? Quién olvida? Una vez más entra en juego el masaje a escala mundial de los mass media. No se oye, no se lee más que Munich, Munich. No hay lugar en sus canales, en sus columnas, en sus mensajes, para decir, entre tantas otras cosas, Trelew. Por lo demás era como si el que te dije hubiera tenido la intención de narrar algunas cosas, puesto que había guardado una considerable cantidad de fichas y papelitos, esperando al parecer que terminaran por aglutinarse sin demasiada pérdida. Esperó más de lo prudente, por lo visto, y ahora a Andrés le tocaba saberlo y lamentarlo, pero aparte de esse error lo que más parecía haber detenido al que te dije era la heterogeneidad de las perspectivas en que habían sucedido las tales cosas, sin hablar de un deseo más bien absurdo y en todo caso nada funcional de no inmiscuirse demasiado en ellas. Esta neutralidad lo había llevado desde un principio a ponerse como de perfil, operación sempre riesgosa en materia narrativa, y no digamos histórica, que es lo mismo, máxime cuando el que te dije no era ni sonso ni modesto, pero algo poco explicable parecía haberle exigido una posición sobre la cual nunca estuvo dispuesto a dar detalles. En cambio, aunque no fuera fácil, había preferido proporcionar de entrada diversos datos que permitieran meterse desde ángulos variados en la breve pero tumultuosa historia de la Joda y en gentes como Marcos, Patricio, Ludmilla o yo (a quien el que te dije llamaba Andrés sin faltar a la verdad), esperando tal vez que esa información fragmentaria iluminara algún día la cocina interna de la Joda. Todo eso, claro, si tanta ficha y tanto papelito acababan por ordenarse inteligiblemente, cosa que en realidad no ocurrió del todo por razones que en alguna medida se deducían de los mismos documentos». In Júlio Cortázar, El Libro de Manuel, 1973,Editorial Alfaguara, Castellano, Biblioteca Cortázar, Narrativa hispano-americana, ISBN 978-950-511-209-8.

Cortesia de Alfaguara/JDACT

terça-feira, 3 de fevereiro de 2015

Contos Júlio Cortázar. André Bueno. «… os contos são mais precisos e bem logrados, mas uma análise detida do romance poderia trazer à tona não apenas defeitos, mas qualidades. Fiel a si mesmo e a seus empenhos, Cortázar tenta fazer a ponte entre as duas linhas de força de sua vida e de sua trajectória…»

Cortesia de wikipedia

«(…) Não havia nada de hostil na crítica, apenas a intenção de um diálogo fraterno, que nunca perdia de vista a coragem e o valor dos que arriscaram suas próprias vidas para lutar contra o estado de excepção. Daí ao problema do próprio empenho político de Cortázar era só um passo. Não é tarefa fácil transferir a imaginação, o desejo, o jogo, o erotismo, a liberdade criadora, os movimentos abertos da vida aos processos revolucionários reais, com suas exigências políticas, demandas pragmáticas e rigores de enquadramento. É com certa melancolia que se percebe, e Cortázar assim o percebeu, revoluções que começam abertas à invenção, à mudança radical dos valores e da vida, para mais adiante se fecharem, tornando-se rígidas e dogmáticas. Publicado Libro de Manuel, as críticas de facto vieram, várias vezes muito duras, algumas de uma injustiça flagrante. E vieram de dois ângulos muito bem definidos. Numa ponta, os admiradores de Cortázar como grande escritor ligado ao fantástico, á construção da estranheza a partir da vida quotidiana, linha de força que teria sido desperdiçada na intenção de narrar directamente a história na forma extrema de um estado de excepção. Na outra, críticos muito politizados, que consideraram Libro de Manuel um lamentável equívoco, até certo ponto um exercício fútil e superficial, incapaz de dar conta da complexidade do processo em curso na Argentina. É como se fossem, essas duas linhas fortes, inconciliáveis, sobretudo no tratamento de uma ditadura militar em curso. O que criaria um problema quase insolúvel na própria narrativa, tentando combinar princípios de composição incompatíveis, como que se desautorizando mutuamente. Como era de se esperar, da ala mais extrema da esquerda vieram críticas que associavam Cortázar à indústria da cultura, um escritor oportunista escrevendo de olho nas demandas do mercado. Injusta e estreita, essa visão crítica pode muito bem ser deixada de lado. Mas permanece, para um estudo mais cuidadoso e detido, o problema crítico acima indicado: a composição da narrativa combinando princípios talvez incompatíveis, com isso desequilibrando e enfraquecendo Libro de Manuel. A ressalva fica por conta de uma dúvida fundada: os contos são mais precisos e bem logrados, mas uma análise detida do romance poderia trazer à tona não apenas defeitos, mas qualidades. Fica para outra ocasião precisar essas diferenças.
Logo na abertura do livro, Cortázar mostra como se dá conta do problema, nos seguintes termos: Por razones obvias habré sido el primero en descubrir que este libro no solamente no parece lo que quiere ser sino que con frecuencia parece lo que no quiere, y así los propugnadores de la realidad en la literatura lo van a encontrar más bien fantástico mientras que los encaramados en la literatura de ficción deplorarán su deliberado contubernio con la historia de nuestros dias... (Cortázar, 1973). O destinatário do livro é um bebé, Manuel, para quem um grupo de militantes latino-americanos, exilados em Paris, monta uma espécie de álbum para o futuro, onde se pode ler, desde logo, a esperança de um vir a ser, de um mundo diferente, deixando no passado a violência e o medo, a injustiça e a barbárie como vectores da vida social. Vale lembrar que Libro de Manuel tem a ver com o gosto de Cortázar pelos álbuns, pelos livros-almanaque, que combinam e misturam materiais os mais diversos, como ainda se pode ler nos volumes de Último round e La vuelta al dia en ochenta mundos, publicados uns poucos anos antes, em 1967 e 1969. Fiel a si mesmo e a seus empenhos, Cortázar tenta fazer a ponte entre as duas linhas de força de sua vida e de sua trajectória como escritor. De um lado, a herança da revolta romântica, que remonta a Rimbaud e à divisa il faut changer la vie. De outro, a herança revolucionária, cuja referência é Marx e a necessidade de mudar o mundo. Sem forçar a nota, Cortázar por certo pende muito mais para o anticapitalismo libertário, de fundo romântico, que para os rigores objectivos da organização política, dos partidos, no limite a própria luta armada. Mas daí a supor e afirmar, como fizeram alguns críticos, que Cortázar nessa matéria foi apenas manipulado, que era não mais que um ingénuo no campo das disputas políticas, vai um exagero que não faz justiça à inteligência, aos propósitos e aos empenhos do escritor argentino. Na esfera da representação literária, juntar as duas águas, a realista e a fantástica, a que trata de modo directo da história e a que constrói a sua estranheza a partir do quotidiano, era de facto uma tarefa difícil». In André Bueno, Alguns contos de Cortázar. Literatura e autoritarismo, Espaço urbano e Experiências de desolação e violência, revista nº 19, 2012, ISSN 1679-849X.

Cortesia de RLAutoritarismo/JDACT

sábado, 24 de janeiro de 2015

Contos Júlio Cortázar. André Bueno. «No conjunto da obra de Cortázar, Libro de Manuel ocupa um lugar difícil. Sem exagero, é possível dizer que nessa narrativa o escritor argentino faz uma aposta de alto risco, com plena consciência do movimento que fazia…»

Cortesia de wikipedia

«Este artigo aborda a relação entre literatura e estados de excepção, o problema crítico posto pela representação que pode, ou não, estetizar a violência. Apresentado o problema crítico, são analisados alguns contos. Ao longo de sua trajectória, o escritor argentino ficou conhecido por contos e romances que escapam à moldura clássica do realismo. Para definir o seu estilo, e de outros escritores latino-americanos daquele período, a crítica cunhou rótulos do tipo realismo fantástico, mágico ou maravilhoso. Ao leitor atento não escapa que esses rótulos genéricos, aplicados, por exemplo, a Cortázar, Borges, Garcia Márquez e Alejo Carpentier, ao mesmo tempo, são imprecisos. É certo que Cortázar gostava do género fantástico, que comparece de muitos modos n sua obra. No entanto, melhor seria notar o modo como o escritor argentino radicado em Paris cria uma estranheza profunda a partir da vida mais comum e quotidiana. Os mais entusiastas do fantástico, do mágico e do maravilhoso costumam descartar, por inteiro, o realismo. Muitas vezes, chegando a um novo tipo de folclore em relação à América Latina, que seria justamente mágica e maravilhosa, por oposição ao seco racionalismo europeu. Que isso resulta numa idealização e folclorização do atraso e da miséria na América Latina não é difícil notar. Escritor culto e urbano, leitor incansável e preparado, Cortázar passou longe e ao largo dessas reduções folclóricas. Mais que folclóricas, regressivas, porque representam a América Latina na forma de cartões postais exóticos, os pobres passeando na paisagem exuberante, a dureza da injustiça diluída em variações idealistas que se pode, ainda e sempre, entender como sequelas do subdesenvolvimento. Para resumir o argumento, não é difícil notar que a representação realista está presente nos relatos de Cortázar, com maior ou menor ênfase, justo do ângulo da vida comum e quotidiana. A diferença específica está no modo como a composição contrapõe a esse realismo de base o fantástico, o insólito, o inesperado, o excêntrico, o deslocado, como se queira chamar, criando a força e o alcance do efeito estético. Sobretudo nos contos, nas composições curtas, construídas com muita precisão, formas breves que Cortázar considerava perfeitas, redondas, quase geométricas. De modo que a realidade não é sem mais delongas descartada, mas posta em tensão com ângulos que escapam ao racionalismo estreito, ao que é estabelecido e definido, ao que se apresenta pronto e fechado, integrado e conformado ao rótulo de realidade. Daí o desejo, sempre presente em Cortázar, de criar pontes e passagens, jogar com o tempo e o espaço, tomar distância do que se repete e empobrece a imaginação, a vida, a própria percepção da realidade. A certa altura da vida, empenhado em lutas políticas no campo da esquerda, Cortázar quis juntar as duas águas, as duas vertentes, a fantástica e a realista, a que dá asas à imaginação e a que trata da realidade histórica mais próxima e presente, justo pelo ângulo duro dos estados de excepção. Era um movimento de risco, que se pode ler no romance Libro de Manuel, tratando directamente da luta armada contra a ditadura militar na Argentina. No conjunto da obra de Cortázar, Libro de Manuel ocupa um lugar difícil. Sem exagero, é possível dizer que nessa narrativa o escritor argentino faz uma aposta de alto risco, com plena consciência do movimento que fazia e das reacções que poderia desencadear. Ao contrário do escritor famoso que apenas administra a sua obra e seu património, o valor do nome já firmado e consolidado, no começo da década de 1970 Cortázar escreve e publica Libro de Manuel. Onde se podem ler as inquietações presentes em Rayuela, todo o inconformismo de fundo libertário posto ao lado da dureza da luta armada. A preocupação política do escritor argentino era clara, e foi mais de uma vez enfatizada: em contato com alguns militantes da luta armada que passaram por Paris, notou neles uma secura, uma falta de humor, uma rigidez, um tipo de atitude sem nuances que sugeria, caso vencessem, uma Revolução que não seria a imaginada por Cortázar». In André Bueno, Alguns contos de Cortázar. Literatura e autoritarismo, Espaço urbano e Experiências de desolação e violência, revista nº 19, 2012, ISSN 1679-849X.

Cortesia de RLAutoritarismo/JDACT