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domingo, 14 de janeiro de 2018

Poemas del Alma. Juan Gelman. «… en representación de los que caen por la vida, pasa la luna de rosados dedos, pasa safo abrigando al ruiseñor que canta, canta, canta»

jdact

Ruiseñores de nuevo
«En el gran cielo de la poesía/mejor dicho
en la tierra o mundo de la poesía que incluye cielos, astros
dioses/mortalhes
está cantando el ruiseñor de keats, sempre,
pasa rimbaud empuñando sus 17 años como la llama de amor viva de
san juan,
a la teresa se le dobla el dolor y su caballo triza
el polvo enamorado francisco de quevedo y villegas,
el dulce garcilaso arde en los infiernos de jJohn donne,
de césar vallejo caen caminos para que los pies de la poesía caminen,

pies que pisan callados como un burrito andino,
baudelaire baja un albatros de su reino celeste,
con el frac del albatros mallarmé va a la fiesta de la nada posible,
suena el violín de verlaine en la fiesta de la nada posible/recuerda

que la sangre es posible en medio de la nada,
que girondo liublimará perrinunca lamora, y
girarán los barquitos de tuñón,
contra el metal de espanto que abusó a Apollinaire,

oh lou que desamaste la eternidad de viaje,
el palacio del exceso donde entró la sabiduría de blake,
el paco urondo que forraba en lamé la felicidad
para evitarle fríos de la época,

roque dalton que trepaba por el palo mayor de su alma y gritaba
Revolución
y veía la Revolución y la Revolución era la sola tierra firme que veía,
y javier heraud que fue a parar tiernísimo a la selva
y abrió la selva de la boca con su torrente claro,

y el padre darío que a los yanquis dijo no,
como sandino dijo no,
y el frente amplio de la poesía y de la guerra les volvió a decir no,
y nicaragua brilla en su ejercicio de amar,

martí yendo y viniendo por el aire con los muertos queridos
que vió volar como una rosa blanca,
no ves a mis compañeros volar por el aire ochenta años después?,
Estás despierto par que sigamos diciendo no?
Los muertos se ponen pálidos como magdalena cuando amasaba
sus panes con más lágrimas que harina?/¿hasta que venga el día?
Día enque toda américa latina subirá lentamente?
Amorosamente?, navegando como hacen mis planetas del sur?
Ahora canta el ruiseñor del griego al fondo de los siglos?
Pasa walt whitman con el ruiseñor al hombro cantando en paumanok,
pasa el comandante guevara a hombros del ruiseñor,
pasa el ruiseñor que se alejó de la vida callado como burrito andino

en representación de los que caen por la vida,
pasa la luna de rosados dedos,
pasa safo abrigando al ruiseñor
que canta, canta, canta».
Juan Gelman

La más mujer del mundo
«Sonríe como un cómplice
bajo el calor suelta sus animales belos desnudos indolentes y
recorren la tierra llenándola de ansias de carne en libertad
ella prepara sus abismos
ninguno la conoce
en la mitad de la noche me despierta la oigo
como enciende su furor
y las crepitaciones
de rostros que ella quema lentamente
contra su voluntad».
Juan Gelman

JDACT

quarta-feira, 24 de dezembro de 2014

Poemas del Alma. Rosália de Castro. «… sería bueno convencerte de las ventajas de tenerme presentarme un día a tu puerta y con un catalogo a color venderte la idea de un amor compartido, por semanas para dos en algún lugar paradisíaco»

jdact

Dicen que no hablan las plantas
«Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
de mí murmuran y exclaman:
ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de la vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
sin ellos, Cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?»


Era apacible el día
«Era apacible el día
y templado el ambiente,
y llovía, llovía
callada y mansamente;
y mientras silenciosa
lloraba y yo gemía,
mi niño, tierna rosa
durmiendo se moría.
Al huir de este mundo, ¡qué sosiego en su frente!
Al verle yo alejarse, qué borrasca en la mía!

Tierra sobre el cadáver insepulto
antes que empiece a corromp-erse... Tierra!
Ya el hoyo se ha cubierto, sosegaos,
bien pronto en los terrones removidos
verde y pujante crecerá la yerba.

Qué andáis buscando en torno de las tumbas,
torvo el mirar, nublado el pensamiento?
No os ocupéis de lo que al polvo vuelve!...
Jamás el que descansa en el sepulcro
ha de tornar a amaros ni a ofenderos
jamás! Es verdad que todo
para siempre acabó ya?
No, no puede acabar lo que es eterno,
ni puede tener fin la inmensidad.

Tú te fuiste por siempre; mas mi alma
te espera aún con amoroso afán,
y vendrá o iré yo, bien de mi vida,
allí donde nos hemos de encontrar.

Algo ha quedado tuyo en mis entrañas
que no morirá jamás,
y que Dios, porque es justo y porque es bueno,
a desunir ya nunca volverá.
En el cielo, en la tierra, en lo insondable
yo te hallaré y me hallarás.
No, no puede acabar lo que es eterno,
ni puede tener fin la inmensidad.

Mas..., es verdad, ha partido
para nunca más tornar.
Nada hay eterno para el hombre, huésped
de un día en este mundo terrenal,
en donde nace, vive y al fin muere
cual todo nace, vive y muere acá».
Poemas de Rosalía de Castro, in ‘Poemas del Alma

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quarta-feira, 22 de outubro de 2014

Poemas del Alma. Ángela Ibáñez. «Y Nadie estaba detrás de poniente, esperando el ocaso. La libertad de ser nadie uno mismo es difícil de aceptar en el contraluz de cristal. Han pasado siglos desde que Ulises se alejara de mí, pero yo sigo tejiendo la historia en la tercera generación se mudaron todos los calzoncillos, fue una mutación genética espontânea»

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Anillos de humo
«He metido el pie en el círculo blanco del destino
exorcizando todos los magos, todos los sueños
y los arcanos, me he vestido desnuda con tu piel, mi amigo.
Se atrapó la tarde el tobillo en un riel,
antiguo tranvía de lluvia, en un pavimento gris
y casi, a pesar de la cálida humedad, muerto.
Invoqué a los dioses, llamándome nadie,
y a nadie respondieron.
La tormenta parpadeaba amatista en la noche
borrascosa de tus ojos.
El humo trepaba –manos tuyas talando el alba,
acuosa y fría- por una ciudad despierta y vencida.
Y nadie destruyó el silencio
lo había devorado en sorbo de tus labios.
El rito se consumó arrasando el vendaval todos los prados.
Abrió los ojos y en la inundación de las pupilas
dejó que brotara una eterna primavera.
El oráculo dormía la siesta en una campanilla
que sonaba llamando a nadie al silencio.
Y nadie se había ido...
La cueva retornaba a sus antiguas dimensiones
de reino inaccesible y oscuro.
Los propios límites de la gruta se integraban
dulces en el cristal de bruma gris.
Y en la quietud mágica de la profundidad Nadie
reposaba en ellos.

Me he dejado caer por el círculo
de tu concupiscencia azul
pájaro labio que quería anidar en mi vestido.
Me he descolgado por la boca del tragaluz
absorbida en la oscura profundidad de tu inspiración
último pasajero de mi destino
que ha creado todos los monstruos
que ha arquitecturado escalofríos de lascivia
balizas de abordaje para cualquier noche marina.
El desembarco resultó prematuro
todavía había luna que sujetar en el agua,
mareas para retener en la frente
las nereidas abisales no habían regresado a sus lechos.
Y Nadie estaba detrás de poniente, esperando el ocaso.
La libertad de ser nadie uno mismo
es difícil de aceptar en el contraluz de cristal.
Han pasado siglos desde que Ulises se alejara de mí,
pero yo sigo tejiendo la historia
en la tercera generación se mudaron todos los calzoncillos,
fue una mutación genética espontánea.
Las túnicas se pasaron de moda y de mediana
y la curva se disparó sola hacia la cadera
marcando una nueva alianza
que resonó con la campana de Gaus.
Las sirenas se habían alejado den su llamada metamorfosis
de fábricas alzadas bajo cualquier nombre o dios.
Las siglas en último extremo expresaban una indeterminada
aún sin hallar pero cuánticamente definible.
No era necesario sellar nada, ni siquiera con un sello el dedo,
la última carta posible en la jugada del azar.
Se me caen de sueño los anillos de Nadie.


El corazón -amuleto de cristal
pendía del cuello uterino.
Las tribus exorcizaron todas las entradas
con símbolos fálicos. Menhires
del primitivo destino de piedra.
El viento dirigía la oración
imprimía la cadencia en las olas
aullando la plegaria en las caderas.
El tam-tam latía loco y desbocado
hacia la selva de las palmeras.
Los dátiles casis maduros
llenaban de almizcle dulce la tarde.
Oloroso presagio del huracán
respuesta de los dioses
pródigos y fecundos a Nadie.
La lluvia llenaría de vacío a las nubes
eterno transito hacia la tierra de nadie.
Que pendientes- aguardaban su destino
la piel torsión del sol, líquido sudor
danzando ciegos los rayos
vestidos de incendio
que seguía llamando al dios.

Nadie ha retornado al mar en una tarde de lluvia azul,
entre la lágrima de cristal de una canica
que nunca rodará por los márgenes de los genes de Rodas.
Embravecido el mar por los alerces de la costa del Helesponto.
Los Dardanelos grisean el horizonte de Esparta,
que a través de los años queda lejos, perdida en la bruma,
sin el recuerdo turquesa engarzado los límites festoneados de Licia,
ya envejecida por siglos blancos en los cabellos canos de la Capadocia.
Toda lejana y desdentada. Socavadas las encías por la muerte prematura.
Kekova surge, dátil navideño brotando a borbotones dorado de palmeras.
El recuerdo se va por las colinas de las seis
frente alas nueve sepulturas ya cerradas. Ya cuarteadas».
Poema de Ángela Ibáñez, in ‘Anillos de humo


JDACT

sexta-feira, 30 de maio de 2014

Poesia. Pedro Salinas. «Dame tu libertad. No quiero tu fatiga, no, ni tus hojas secas, tu sueño, ojos cerrados. Ven a mí desde ti, no desde tu cansancio de ti. Quiero sentirla»

Cortesia de wikipedia

Confianza
Mientras haya
alguna ventana abierta,
ojos que vuelven del sueño,
otra mañana que empieza.

Mar con olas trajineras
mientras haya—
trajinantes de alegrías,
llevándolas y trayéndolas.

Lino para la hilandera,
árboles que se aventuren,
mientras haya—
y viento para la vela.

Jazmín, clavel, azucena,
donde están, y donde no
en los nombres que los mientan.

Mientras haya
sombras que la sombra niegan,
pruebas de luz, de que es luz
todo el mundo, menos ellas.

Agua como se la quiera
mientras haya—
voluble por el arroyo,
fidelísima en la alberca.

Tanta fronda en la sauceda,
tanto pájaro en las ramas
mientras haya—
tanto canto en la oropéndola.

Un mediodía que acepta
serenamente su sino
que la tarde le revela.

Mientras haya
quien entienda la hoja seca,
falsa elegía, preludio
distante a la primavera.

Colores que a sus ausencias
mientras haya—
siguiendo a la luz se marchan
y siguiéndola regresan.

Diosas que pasan ligeras
pero se dejan un alma
mientras haya—
señalada con sus huellas.

Memoria que le convenza
a esta tarde que se muere
de que nunca estará muerta.

Mientras haya
trasluces en la tiniebla,
claridades en secreto,
noches que lo son apenas.

Susurros de estrella a estrella
mientras haya—
Casiopea que pregunta
y Cisne que la contesta.

Tantas palabras que esperan,
invenciones, clareando
mientras haya—
amanecer de poema.

Mientras haya
lo que hubo ayer, lo que hay hoy,
lo que venga.
Poema de Pedro Salinas, in ‘Confianza


JDACT

terça-feira, 29 de abril de 2014

Jazz. Poemas del Alma. Orquestra do Algarve. «Não me acordes. Estou morta na quermesse dos teus beijos. Etérea, a minha espécie nem teus zelos amantes a demovem. Mas quanto mais em nuvem me desfaço mais de terra e de fogo é o abraço com que na carne queres reter-me jovem».

jdact e cortesia de joaochichorro


«Aquí
en esta orilla blanca
del lecho donde duermes
estoy al borde mismo
de tu sueño. Si diera
un paso mas, caerla
en sus ondas, rompiéndolo
como un cristal. Me sube
el calor de tu sueño
hasta el rostro. Tu hálito
te mide la andadura
del soñar: va despacio.
Un soplo alterno, leve
me entrega ese tesoro
exactamente: el ritmo
de tu vivir soñando.
Miro. Veo la estofa
de que está hecho tu sueño.
La tienes sobre el cuerpo
como coraza ingrávida.
Te cerca de respeto.
A tu virgen te vuelves
toda entera, desnuda,
cuando te vas al sueño.
En la orilla se paran
las ansias y los besos:
esperan, ya sin prisa,
a que abriendo los ojos
renuncies a tu ser
invulnerable. Busco
tu sueño. Con mi alma
doblada sobre ti
las miradas recorren,
traslúcida, tu carne
y apartan dulcemente
las señas corporales,
por ver si hallan detrás
las formas de tu sueño.
No lo encuentran. Y entonces
pienso en tu sueño. Quiero
descifrarlo. Las cifras
no sirven, no es secreto.
Es sueño y no misterio.
Y de pronto, en el alto
silencio de la noche,
un soñar mío empieza
al borde de tu cuerpo;
en él el tuyo siento.
Tú dormida, yo en vela,
hacíamos lo mismo.
No había que buscar:
tu sueño era mi sueño».
Poema de Luis Cernuda, in ‘Poemas del Alma’

JDACT

sábado, 19 de abril de 2014

Poemas del Alma. Galiza. «Mi tierra? Mi tierra eres tú. Mi gente? Mi gente eres tú. El destierro y la muerte para mi están adonde no estés tú. Y mi vida? Dime, mi vida, qué es, si no eres tú?»

jdact e wikipedia

«He venido para ver semblantes
amables como viejas escobas,
he venido para ver las sombras
que desde lejos me sonríen.

He venido para ver los muros
en el suelo o en pie indistintamente,
he venido para ver las cosas,
las cosas soñolientas por aquí.

He venido para ver los mares
dormidos en cestillo italiano,
he venido para ver las puertas,
el trabajo, los tejados, las virtudes
de color amarillo ya caduco.

He venido para ver la muerte
y su graciosa red de cazar mariposas,
he venido para esperarte
con los brazos un tanto en el aire,
he venido no sé por qué;
un día abrí los ojos: he venido.

Por ello quiero saludar sin insistencia
a tantas cosas más que amables:
los amigos de color celeste,
los días de color variable,
la libertad del color de mis ojos.

Los niñitos de seda tan clara,
los entierros aburridos como piedras,
la seguridad, ese insecto
que anida en los volantes de la luz.

Adiós, dulces amantes invisibles,
siento no haber dormido en vuestros brazos.
Vine por esos besos solamente;
guardad los labios por si vuelvo.
Poema de Luis Cernuda, in ‘Poemas del Alma

JDACT

sábado, 8 de fevereiro de 2014

Jazz. Herbie Hancock. «Se acer y descorre el visillo que tiembla polvoriento, mira el jardín helado y maldice su suerte. Siente un puño de sangre entre sus venas, una rosa de ira entre su pecho…»

jdact


«Del esplendor de entonces nada queda.
La nieve ha silenciado el fuego del jardín,
las rosas bautizadas por la hermosa mirada
del jardinero muerte, convirtieron su esencia
al deseo pagano, apóstata la espina de su agua.
La casa se reviste de polvo venenoso
y la hierba del ocio florece entre la plata:
una lengua de ruina lamiendo los retratos.
Se acer
y descorre el visillo que tiembla polvoriento,
mira el jardín helado y maldice su suerte.
Siente un puño de sangre entre sus venas,
una rosa de ira entre su pecho,
un tiro entre la nuca despejada
y cierra la ventana para siempre.
De espaldas al jardín la luz es una gasa
que le ciega su firma y su palabra
abriéndole una deuda con la vida.
Tan sucio está de soledad y barro
que ya no ve la rosa del verano
que sentencia con fúnebre perfume
su desahuciado nombre en la navaja.
La azada de su sexo ya oxidada
no llegará a estrenar la primavera.
Poema de Hilario Barrero, in ‘Poema del Alma


JDACT

sexta-feira, 7 de fevereiro de 2014

Música Clássica. Sinfonia Espanhola. Edouard Lalo. «Jamás ha dominado en mi alma la esperanza de la gloria, ni he soñado nunca con laureles que oprimiesen mi frente. Sólo cantos de independencia y libertad han balbucido mis labios, aunque alrededor hubiese sentido, desde la cuna ya, el ruido de las cadenas que debían aprisionarme para sempre…»

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«Será tu piel el cielo
que nunca podré tocar...
o serán mis manos
arena..viento..brea..mar..
o seré orilla y mi ternura
será la espuma que te cubra…
y estarás allí eterna..visible siempre 
siempre para mí en mis ojos y en mi piel..
que sienten la sal de un encuentro ..
que alcanza tus poros
que se meten en los míos
con el calor de miles de veranos..
que nos verán unidos
en el horizonte de los sueños..
donde seremos el día
que cabalga en el bruñido de las naves..
en las alas de los albatros..
en los reflejos del pez que quiere volar…
en aquella caracola que desafía
con su colores la eternidad…
o en la roca que los tiempos
deshoja como la última flor..
y volveremos.. a ser arena
cuando nada quede y todo sea desierto…
allí estará el reflejo de tu piel
encandilando mis ojos..aún con amor…»
Poemas del Alma, Prudencio,Tu piel en la orilla del Universo


JDACT

terça-feira, 29 de outubro de 2013

Poesia. Poemas del Alma. Gioconda Belli. «Decir sin hablar cosas dichas desde el principio, desde el primer apareamiento de un hombre y una mujer que se descubren descubriendo el mundo»

Cortesia de wikipedia

 

Como gata boca arriba
Te quiero como gata boca arriba,
panza arriba te quiero
maullando a través de tu mirada,
de este amor-jaula
violento,
lleno de zapatos
como una noche de luna
y dos gatos enamorados
discutiendo su amor en los tejados,
amándose a gritos y llantos,
a maldiciones, lágrimas y sonrisas
(de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría).

Te quiero como gata boca arriba
y me defiendo de huir,
de dejar esta pelea
de callejones y noches sin hablarnos,
este amor que marea,
que me llena de polen,
de fertilidad
y me anda en el día por la espalda
haciéndome cosquillas.
No me voy, no quiero irme, dejarte,
te busco agazapada,
ronroneando.
Te busco saliendo detrás del sofá,
brincando sobre tu cama,
pasándote la cola por los ojos,
te busco desperezándome en la alfombra,
poniéndome los anteojos para leer
libros de educación o del hogar
y no andar chiflada y saber manejar la casa,
poner la comida,
asear los cuartos,
amarte sin polvo y sin desorden,
amarte organizadamente,
poniéndole orden a este alboroto
de revolución y trabajo y amor
a tiempo y destiempo,
de noche, de madrugada,
en el baño,
riéndonos como gatos mansos,
lamiéndonos la cara como gatos viejos y cansados
a los pies del sofá de leer el periódico.

Te quiero como gata agradecida,
gorda de estar mimada,
te quiero como gata flaca
perseguida y llorona,
te quiero como gata, mi amor,
como gata, Gioconda,
como mujer
te quiero.

Acontecimientos
Estar como una ola
encrespada en el suave
murmullo de tu sangre.

Dormitar prendida de tus bordes
acurrrucado pelo derramado en tu hombro
sostenido en la caricia de tu mano.

Decir sin hablar
cosas dichas desde el principio,
desde el primer apareamiento de un hombre y
una mujer
que se descubren
descubriendo el mundo.

Ser este animalito dulce
que te busca con los ojos abiertos
y piensa que la vida es hermosa, intensa,
inesperadamente nueva.

Poemas de Gioconda Belli

 

JDACT

sexta-feira, 13 de setembro de 2013

Poesia. Poemas del Alma. Francisco de Quevedo. Luis Cernuda. «No es muy grande la ventaja que tu calidad mejora: si es tus mantillas la aurora, es la noche tu mortaja. No hay florecilla tan baja que no te alcance de días, y de tus caballerías, por descendiente de la alba, se está riendo la malva, cabellera de un terrón»

Cortesia de wikipedia e jdact

Letrilla lírica
Rosal, menos presunción
donde están las clavellinas,
pues serán mañana espinas
las que agora rosas son.

De qué sirve presumir,
rosal, de buen parecer,
si aun no acabas de nacer
cuando empiezas a morir?
Hace llorar y reír
vivo y muerto tu arrebol
en un dia o en un sol:
desde el Oriente al ocaso
va tu hermosura en un paso,
y en menos tu perfección.
Rosal, menos presunción
donde están las clavellinas,
pues serán mañana espinas
las que agora rosas son.

No es muy grande la ventaja
que tu calidad mejora:
si es tus mantillas la aurora,
es la noche tu mortaja.
No hay florecilla tan baja
que no te alcance de días,
y de tus caballerías,
por descendiente de la alba,
se está riendo la malva,
cabellera de un terrón.
Rosal, menos presunción
donde están las clavellinas,
pues serán mañana espinas
las que agora rosas son.

Poema de Francisco de Quevedo

Limbo
La plaza sola (gris el aire,
negros los árboles, la tierra
manchada por la nieve),
parecía, no realidad, mas copia
triste sin realidad. Entonces,
ante el umbral, dijiste:
viviendo aquí serías
fantasma de ti mismo.

Inhóspita en su adorno
parsimonioso, porcelanas, bronces,
muebles chinos, la casa
oscura toda era,
pálidas sus ventanas sobre el río,
y el color se escondía
en un retablo español, en un lienzo
francés, su brío amedrentado.

Entre aquellos despojos,
proyecto, el dueño estaba
sentado junto a su retrato
por artista a la moda en años idos,
imagen fatua y fácil
del dilettante, divertido entonces
comprando lo que una fe creara
en otro tiempo y otra tierra.

Allí con sus iguales,
damas imperativas bajo sus afeites,
caballeros seguros de sí mismos,
rito social cumplía,
y entre el diálogo moroso,
tú oyendo alguien me dijo: "Me ofrecieron
la primera edición de un poeta raro,
y la he comprado", tu emoción callaste.

Así, pensabas, el poeta
vive para esto, para esto
noches y días amargos, sin ayuda
de nadie, en la contienda
adonde, como el fénix, muere y nace,
para que años después, siglos
después, obtenga al fin el displicente
favor de un grande en este mundo.

Su vida ya puede excusarse,
porque ha muerto del todo;
su trabajo ahora cuenta,
domesticado para el mundo de ellos,
como otro objeto vano,
otro ornamento inútil;
y tú cobarde, mudo
te despediste ahí, como el que asiente,
más allá de la muerte, a la injusticia.

Mejor la destrucción, el fuego.

Poema de Luis Cernuda

JDACT

Poesia. Poemas del Alma. Alfonsina Storni. «Acaso el mar no será más que un duro bloque de hielo, como todo oscuro. Y así, angustiado en su dureza, a solas soñará con sus buques y sus olas, y pasará los años en acecho de un solo barco que le surque el pecho»

Cortesia de nadirafonso e jdact

Letanías de la tierra muerta
Llegará un día en que la raza humana
se habrá secado como planta vana,
y el viejo sol en el espacio sea
carbón inútil de apagada tea.

Llegará un día en que el enfriado mundo
será un silencio lúgubre y profundo:
una gran sombra rodeará la esfera
donde no volverá la primavera;
la tierra muerta, como un ojo ciego,
seguirá andando siempre sin sosiego,
Pero en la sombra, a tientas, solitaria,
sin un canto, ni un ay!, ni una plegaria.

Sola, con sus criaturas preferidas
en el seno cansadas y dormidas.
(Madre que marcha aún con el veneno
de los hijos ya muertos en el seno.)

Ni una ciudad de pie... Ruinas y escombros
soportará sobre los muertos hombros.
Desde allí arriba, negra la montaña
la mirará con expresión huraña.

Acaso el mar no será más que un duro
bloque de hielo, como todo oscuro.
Y así, angustiado en su dureza, a solas
soñará con sus buques y sus olas,
y pasará los años en acecho
de un solo barco que le surque el pecho.

Y allá, donde la tierra se le aduna,
ensoñará la playa con la luna,
y ya nada tendrá más que el deseo,
pues la luna será otro mausoleo.

En vano querrá el bloque mover bocas
para tragar los hombres, y las rocas
oír sobre ellas el horrendo grito
del náufrago clamando al infinito:
ya nada quedará; de polo a polo
lo habrá barrido todo un viento solo.

Voluptuosas moradas de latinos
y míseros refugios de beduinos;
oscuras cuevas de los esquimales
y finas y lujosas catedrales;
y negros, y amarillos y cobrizos,
y blancos y malayos y mestizos
se mirarán entonces bajo tierra
pidiéndose perdón por tanta guerra.

De las manos tomados, la redonda
tierra, circundarán en una ronda.
Y gemirán en coro de lamentos:
oh cuántos vanos, torpes sufrimientos!

La tierra era un jardín lleno de rosas
y lleno de ciudades primorosas;
se recostaban sobre ríos unas,
otras sobre los bosques y lagunas.

Entre ellas se tendían finos rieles,
que eran a modo de esperanzas fieles,
y florecía el campo, y todo era
risueño y fresco como una pradera;
y en vez de comprender, puñal en mano
estábamos, hermano contra hermano.

Calumniábanse entre ellas las mujeres
y poblaban el mundo mercaderes;
ibamos todos contra el que era bueno
a cargarlo de lodo y de veneno...

Y ahora, blancos huesos, la redonda
tierra rodeamos en hermana ronda.
Y de la humana, nuestra llamarada,
sobre la tierra en pie no queda nada!

Pero quién sabe si una estatua muda
de pie no quede aún sola y desnuda.
Y así, surcando por las sombras, sea
el último refugio de la idea.

El último refugio de la forma
que quiso definir de Dios la norma
y que, aplastada por su sutileza,
sin entenderla, dio con la belleza.

Y alguna dulce, cariñosa estrella,
preguntará tal vez: Quién es aquélla?
Quién es esa mujer que así se atreve,
sola, en el mundo muerto que se mueve?

Y la amará por celestial instinto
hasta que caiga al fin desde su plinto.
Y acaso un día, por piedad sin nombre
hacia esta pobre tierra y hacia el hombre,
la luz de un sol que viaje pasajero
vuelva a incendiarla en su fulgor primero.

Y le insinúe: Oh fatigada esfera:
sueña un momento con la primavera!
Absórbeme un instante: soy el alma
universal que muda y no se calma...

Cómo se moverán bajo la tierra
aquellos muertos que su seno encierra!
Cómo pujando hacia la luz divina
querrán volar al que los ilumina!
Mas será en vano que los muertos ojos
pretendan alcanzar los rayos rojos.

En vano! ¡En vano!... ¡Demasiado espesas
serán las capas, ay, sobre sus huesas!...
Amontonados todos y vencidos,
ya no podrán dejar los viejos nidos,
y al llamado del astro pasajero,
ningún hombre podrá gritar: Yo quiero!...

Poema de Alfonsina Storni

JDACT

quinta-feira, 12 de setembro de 2013

Poesia. Poemas del Alma. Rubén Darío. «Noble peregrino de los peregrinos, que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad, contra las certezas, contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias, contra la mentira, contra la verdad...»

Cortesia de wikipedia

 

Letanía de nuestro señor Don Quijote

Rey de los hidalgos, señor de los tristes,
que de fuerza alientas y de ensueños vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión;
que nadie ha podido vencer todavía,
por la adarga al brazo, toda fantasía,
y la lanza en ristre, toda corazón.

Noble peregrino de los peregrinos,
que santificaste todos los caminos
con el paso augusto de tu heroicidad,
contra las certezas, contra las conciencias
y contra las leyes y contra las ciencias,
contra la mentira, contra la verdad...

Caballero errante de los caballeros,
varón de varones, príncipe de fieros,
par entre los pares, maestro, salud!
Salud, porque juzgo que hoy muy poca tienes,
entre los aplausos o entre los desdenes,
y entre las coronas y los parabienes
y las tonterías de la multitud!

Tú, para quien pocas fueron las victorias
antiguas y para quien clásicas glorias
serían apenas de ley y razón,
soportas elogios, memorias, discursos,
resistes certámenes, tarjetas, concursos,
y, teniendo a Orfeo, tienes a orfeón!

Escucha, divino Rolando del sueño,
a un enamorado de tu Clavileño,
y cuyo Pegaso relincha hacia ti;
escucha los versos de estas letanías,
hechas con las cosas de todos los días
y con otras que en lo misterioso vi.

Ruega por nosotros, hambrientos de vida,
con el alma a tientas, con la fe perdida,
llenos de congojas y faltos de sol,
por advenedizas almas de manga ancha,
que ridiculizan el ser de la Mancha,
el ser generoso y el ser español!

Ruega por nosotros, que necesitamos
las mágicas rosas, los sublimes ramos
de laurel Pro nobis ora, gran señor.
Tiembla la floresta de laurel del mundo,
y antes que tu hermano vago, Segismundo,
el pálido Hamlet te ofrece una flor!

Ruega generoso, piadoso, orgulloso;
ruega casto, puro, celeste, animoso;
por nos intercede, suplica por nos,
pues casi ya estamos sin savia, sin brote,
sin alma, sin vida, sin luz, sin Quijote,
sin piel y sin alas, sin Sancho y sin Dios.

De tantas tristezas, de dolores tantos
de los superhombres de Nietzsche, de cantos
áfonos, recetas que firma un doctor,
de las epidemias, de horribles blasfemias
de las Academias,
líbranos, Señor!

De rudos malsines,
falsos paladines,
y espíritus finos y blandos y ruines,
del hampa que sacia
su canallocracia
con burlar la gloria, la vida, el honor,
del puñal con gracia,
líbranos, Señor!

Noble peregrino de los peregrinos,
que santificaste todos los caminos,
con el paso augusto de tu heroicidad,
contra las certezas, contra las conciencias
y contra las leyes y contra las ciencias,
contra la mentira, contra la verdad...

Ora por nosotros, señor de los tristes
que de fuerza alientas y de ensueños vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión!
que nadie ha podido vencer todavía,
por la adarga al brazo, toda fantasía,
y la lanza en ristre, toda corazón!

Poema de Rubén Darío


JDACT

sábado, 5 de janeiro de 2013

Poemas del Alma. Paraguai. Gladys Carmagnola. « Si defrauda mi voz la representación que usurpo y me cancelo la licencia o me jubilo por invalidez, sempre seré, a escondidas, embajadora de min vocación y de mí misma»

Cortesia de wikipedia

Misión diplomática
De chica, yo quería
pertenecer al cuerpo diplomático.

Apenas pude, redacté una larga
solicitude de empleo.
La guarde bien doblada
en un sobre oficio americano
y anduve por ahí
buscando a quien pudiera dársela,
a quien pudiese ofrecerme, oficialmente,
un cargo autorizado,
permanente,
de embajadora.

El sobre se me ajó
y la solicitud envejeció inevitablemente.

Y ya no prepare solicitudes
porque entendí hace tiempo
que no hay empleador
para quien quiere ser embajadora del viento,
de la lluvia,
de los pájaros,
de las cosas que son o que no han sido,
del tiempo
que se aferra en seguir
mientras nosotros vamos y venimos;
mientras nosotros
venimos
y nos vamos.

Ya no presentaré solicitudd para un empleo
que ejerzo
sin autorizaciones ni decretos
ignoro desde cuándo.

Si defrauda mi voz
la representación que usurpo
y me cancelo la licencia
o me jubilo por invalidez,
sempre seré, a escondidas,
embajadora de mi vocación y de mí misma.

Por entenderlo, gracias.
Por disculparme, gracias.

Canción

La canción tiene cuchillos
que hieren, hoy más que antes
mil puñales asesinos
a los que no acusa nadie,

cuchillos que desde el viento
com el filo de la tarde
apuñalan la palabra
y entre estertores y sangre
dejan una que outra lágrima
(¡Eso no me lo arrebaten!)

cuchillos que se refugian
cobardes, en cualquier parte,
mientras en el aire crece la canción
com letras que son cadáveres.

Origen
Porque los sueños mueren
nacen los suspiros
y viven en nosotros
minúsculos o inmensos,
pálidos o encendidos.

Sí.
Tú te irás.
Para entonces, tal vez ya habré partido.
Y cada cualcaminará
-sin detenerse a investigar su origen-
com su dosis de amor y de suspiros.
Poemas de Gladys Carmagnola


JDACT

quinta-feira, 20 de dezembro de 2012

Poemas del Alma. Júlio Iraheta. «Diz, fala, exclama cada um consigo mesmo, sem que seja quebrado o silêncio exterior. Há um grande tumulto; tudo fala em nós, excepto a boca. As realidades da alma, por não serem visíveis e palpáveis nem por isso deixam de ser também realidades»

Cortesia de wikipedia

Anciana en el Tercer Mundo
Ella salía en las mañanas a buscar el desayuno
de la vida.
En su saco de huesos gemía la esperanza
y tristemente con su fardo de arrugas imploraba
en los mercados.
Toda la ciudad sabía el a b c de su desnutrición.
En su falda de muertos reían a lágrimas
remiendos
bochornosos
y una joroba inmensa al porte de la tierra
se hundía en la espalda de su alma.
Pobre paraguas viejo inservible en el invierno.
En su enfermo ramaje moría el pájaro cenital de
la alegría.
En su nido de canas se apagaban los
crepúsculos
y lentamente como vela sombría
se perdía en la muerte.

Canto paterno

Y llegaste. Canario de sol fuiste en mis pupilas.
La madrugada fue la rama de tu primer gorjeo,
de tu primer collar de estrellas niqueladas.
Tu oleaje de bandera desnudó ciruelas en la brisa.
Llegaste a repetir el mundo en actitud de cruz
dormida,
con los brazos abiertos, como esperando el golpe
de la razón, como esperando la saliva del siglo
echa ceniza.
Esperando! Esperando! Niño de mar y aire.
Esperando con inocencia de durazno
el despertar de una ventana bombardeada.
Llegaste, niño,
sí, por fin llegaste...
La madrugada recogía cascabeles. Y la sombra,
serpiente con manchas de leopardo, reptaba perezosa sobre
el viento
como anillo giratorio, como escafandra carcelera,
como mano golpeando con látigos de fuego la
espalda de la tierra.
Era tu entrada al oxígeno hostil del tísico pulmón
de junio.
Saliste de las olas de tu madre como un pequeño
Neptuno oleaginoso.
Volaste como frágil pajarillo por aquel hospital de
caridad
y mis ojos cargados de insomnio y de silencio
lloraban mientras tú cantabas sobre nubes de mantas
numeradas.
Era tu entrada por la puerta pobre,
por el camino más amargo de la tierra, por la
nómada casa
frutal de carestías, por el polen de la flor
despetalada.
Llegaste, niño, a un hogar que sólo puede
enseñarte a amar el viento, a recoger el grito de la tarde
que palpita en el vacío.
He aquí tu árbol. He aquí que lo arranco de raíz
y lo siembro en el llanto de tus ojos.
He aquí que recojo pájaros de ardiente pluma
y los sepulto en tu piel.
Yo sé que si mi vena cae tu serás el arroyo
generoso que la lleve al mar. Tú serás el follaje que enarbole
y bendiga con juveniles cielos el rostro de la
angustia de mi hora postrera.
Por eso es que llegaste, hijo.
No importa que el plato esté vacío.
Tu misión de hombre es buscar como llenarlo,
para que el mundo sea un plato enorme y bueno
donde el sol de cada día llegue siempre cada día.
Toma mi canto y sígueme...
Sígueme con presencia de alboradas!



El descubrimiento

Infinita ternura de la araña
que le teje pistas a los astros.
Una de esas rutas es mi sueño
donde permanezco despierto.
Sólo ella tiene el hilo
del principio y el fin
de todos los princípios.
Por si no se emocionaron
sólo ella puede decir su final
que siempre es su principio.
Si no lo vivieron jódanse.
Un día descubrí que de su boca
salía la hebra milagrosa.
Desde entonces
me quedé bajo su sombra
libre de las moscas.

Poemas de Julio Iraheta Santos
in 1972-1973, (inédito), 1996, 1999.

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sexta-feira, 16 de novembro de 2012

Poemas del Alma. Matilde Alba Swann. «Es casi tarde, mi niñez descalza, viene a buscarme por un largo río, bajo un mar vertical deshilachado, y un silencio de océano dormido. Bajo un llanto de techos castigados, somnolientos, reencarno, soy de lluvia»

(1912-2000)

Berisso, Argentina

Cortesia de wikipedia

 

En este día de lluvia

Un gris limpio, monótono, inasible,
en este día de lluvia
y cielo enfermo,
el corazón del agua está soñando
con bandadas de pájaros
de vidrio,
y en la rama otoñal, junta la ausencia,
luces mojadas, y voces
de aluminio.
Hay como un gato gris
rondando en torno,
así de blando,
así
de ojo amarillo.
Es casi tarde, mi niñez descalza,
viene a buscarme por un largo río,
bajo un mar vertical
deshilachado,
y un silencio de océano dormido.
Salgo a su encuentro, quedo de su mano,
me desnudo en su piel, líquida cuna,
vuelvo a mi antiguo manantial,
deshago,
gota a gota, pausada, mansa,
muerta.
Bajo un llanto de techos castigados,
somnolientos, reencarno,
soy de lluvia.



Esta lluvia, el perdón, y mis rosales

Y la lluvia sonríe, canta dentro
del cristal que me habita
y repercute
sobre un suelo ya antiguo
en otras lluvias, y otras tardes miradas
desde lejos.
Mi ventana de ver el mundo, abierta,
y mi puerta a algún náufrago,
descubro
que no hay puertas,
que nunca hubo ninguna
para abrir, ni cerrar; que estuve afuera.
Y esta lluvia...
La tarde me habla quedo
como un hombre, cansado ya de días,
que repite y repite la aventura
no vivida,
y es su única aventura.
Que no sea la noche aún, imploro;
que esta penumbra se prolongue
y siga.
Que no llegue la sombra, que no arribe
la hora parda,
y el agua me columpia; recién nazco,
es temprano, necesito
de la gracia de un pétalo de tiempo,
del milagro de dar
mi voz exacta.
Un rocío ya apenas, esta lluvia
se ha quedado fulgiendo
en las corolas
amarillas y rojas de mi patio.
En cada gota –yo te absuelvo– escucho,
de la espina y la herida
que causaste.
Esta lluvia, el perdón, y mis rosales.
Emplumada de gris, vuela la tarde.



Lluvia

Lluvia, hoy no te siento.
Hoy no eres nada
mas que agua vertical.
Apenas si te escucho
golpear el pavimento
y llamar con tu clave
sobre mi ventanal

Lluvia, hoy no eres nada
para mi desaliento
nocturno y abismal.

Cuando era niña hallaba
en tu cancion un cuento,
y ya en mi adolescencia
me diste un madrigal.
Ahora lluvia tengo
tanta tristeza adentro,
que no me dices nada
solo te oigo golpear.
Poemas de Matilde Alba Swann

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quarta-feira, 17 de outubro de 2012

Poemas del Alma. Ana Istarú. « Cedro en sus brazos me carga el horizonte. Tiene montes perdidos en los brazos. Un puñado de mar que lo ha nutrido le puso a andar de golpe un barco lleno»

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Ábrete sexo
Ábrete sexo
como una flor que accede,
descorre las aldabas de tu ermita,
deja escapar
al nadador transido,
desiste, no retengas
sus frágiles cabriolas,
ábrete con arrojo,
como un balcón que emerge
y ostenta sobre el aire sus geranios.
Desenfunda,
oh poza de penumbra, tu misterio.
No detengas su viaje al navegante.
No importa que su adiós
te hiera como cierzo,
como rayo de hielo que en la pelvis
aloja sus astillas.
Ábrete sexo,
hazte cascada,
olvida tu tristeza.
Deja partir al niño
que vive en tu entresueño.
Abre gallardamente
tus cálidas compuertas
a este copo de mieles,
a este animal que tiembla
como un jirón de viento,
a este fruto rugoso
que va a hundirse en la luz con arrebato,
a buscar como un ciervo con los ojos cerrados
los pezones del aire, los dos senos del día.

 

Como Tantos Otros Que Transitan

Como tantos otros que transitan
tiene la pena humilde
y en las sienes
un tanto así de la amargura ajena,
el casto trébol,
perdidamente la aureola del tabaco,
las pocas letras con qué acuñar
mi nombre.
Cedro en sus brazos me carga el horizonte.
Tiene montes perdidos en los brazos.
Un puñado de mar que lo ha nutrido
le puso a andar de golpe
un barco lleno.
El corazón así encumbró su vuelo.
Un puñado de mar. Me dio la sed
para cegar mi hastío
y los decenios de la pasión;
caracolillos rezumantes
me abordan los tobillos.
Tiene el trigo la clara esencia.
Se parte en partes equiláteras,
perfectas
y se ofrece. Es el aniversario del júbilo.
Me tiembla en cada médula,
me asalta poniendo un niño
azul
tras sus dos ojos.
Trajo del oso el gesto, el entrecejo.
Es generoso y rojo. Tiñe el día
de melancolía
a veces.
De cuajo en cuarzo estalla
y tiñe el día.
Como ninguno
entre tantos que transitan
un aire herrado en oro,
un brote alado,
el polen de la vida en sus corolas
puso a mi piel.
Como ninguno entre tantos que transitan.

Poemas de Ana Istarú

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