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domingo, 30 de abril de 2017

Hipatia de Alejandría. Maria Dzielska. «Hipatia admite que la persona de Cristo es sagrada para ella, pero también siente afinidad por los dioses encamados en las eternas estructuras del universo»

Cortesia de wikipedia e JDACT

«(…) La hermosa y sabia discípula de Platón trata de convencer al severo patriarca Cirilo de que sólo hay una pequeña diferencia entre neoplatonismo y cristianismo: las palabras son ligeramente diferentes, el significado es prácticamente el mismo. Hipatia admite que la persona de Cristo es sagrada para ella, pero también siente afinidad por los dioses encamados en las eternas estructuras del universo. Las deidades se revelan en la belleza de la naturaleza, en el conocimiento de los cuerpos astrales, en la maravilla del arte, en la espiritualidad de los sabios que buscan la verdad. La declaración de Cirilo Tus dioses han quedado reducidos a polvo, a los pies del Cristo victorioso, provoca el credo apasionado de Hipatia: Ne le crois pas, Cyrille! Lis vivent dans mon casur, non tels que tu les vois, vétus de formes vaines, subissant dans le ciel les passions humaines, adores du vulgaire et dignes de mépris; mais tels que les ont vus de sublimes esprits: dans l’espace étoilé n’ayant point de demeures, forces de Vunivers, vertus intérieures, de la terre et du ciel concours harmonieux qui charme la pensée et l’oreille et les yeux, et qui donne, idéal aux sages accessible, á la beauté de l’áme une splendeur visible. Tels sont mes dieux! [No lo creas, Cirilo! Viven en mi corazón, no como los ves, vestidos de formas perecederas, sujetos hasta en el cielo a las pasiones humanas, adorados por el vulgo y dignos de desdén; sino como los han visto espíritus sublimes: en el espacio estrellado que carece de moradas, fuerzas del universo, virtudes interiores, unión armoniosa de la tierra y el cielo que encanta al pensamiento, el oído y los ojos, y que ofrece un ideal accesible a los sabios, y a la belleza del alma esplendor visible. Tales son mis dioses!].

Hipatia y Cirilo, lleno de exaltación y de éxtasis romántico acerca del paraíso de los griegos, concluye con una descripción de la indignación del obispo. No entiende en absoluto la fe de Hipatia en el mundo de las inteligencias divinas ni en la belleza natural del universo. Cirilo la amenaza a ella y a su mundo con la maldición del olvido, de la desaparición de la cultura antigua. Los poemas de Leconte Lisie se admiran y se leen mucho en el siglo XIX; y la imagen de una Hipatia enamorada de las formas ideales del mundo visible, en contraste con las esferas cerradas del cristianismo rígidamente dogmático de Cirilo, ha sobrevivido hasta nuestros días. Incluso en la actualidad tendemos a asociar la figura de Hipatia con el verso de Lisie le souffle de Platón et le corps d’Aphrodite, el espíritu de Platón y el cuerpo de Afrodita.

Gérard Nerval, contemporáneo de Leconte Lisie aunque algo más joven, cita a Hipatia en una obra de 1854, y en 1888 Maurice Barres publica un relato breve, la vierge assassinée, en una colección titulada Sous l’oeil des barbares. Barres afirma en su introducción que escribe el relato a petición de Leconte Lisie, su maestro parnasiano. La vierge assassinée combina elementos bucólicos con una presentación fría y austera de la filosofía y de las virtudes morales. La narración comienza cuando el joven Lucio conoce a Amarilis, encantadora y bella cortesana de Alejandría, en las orillas del Nilo, cubiertas de nenúfares. Los mármoles de un templo y de algunas esculturas griegas brillan más allá de los árboles y vemos además edificios de la urbe y barcos anclados en el puerto. La rica y hermosa Alejandría está, sin embargo, en decadencia: la ville étend ses bras sur l’océan et semble appeler l’univers entier dans sa couche parfumée et fiévreuse, pour aider á l’agonie d’un monde et á la formation des siécles nouveaux. [La ciudad extiende sus brazos sobre el océano y parece llamar al universo entero a su lecho perfumado y febril, para que suavice la agonía de un mundo y ayude a la formación de los siglos venideros].

Camino del Serapeo, donde de ordinario se encuentra a Hipatia (que recibe el nombre de Atenea en este relato), Lucio y Amarilis se tropiezan con una multitud de cristianos que expulsan de la ciudad a los judíos. Las personas que esperan a Atenea/Hipatia en la biblioteca del Serapeo hablan, alarmadas, de la secta cristiana que pretende imponer sus convicciones apoyándose en el descrédito de los templos, demasiado indulgentes, y en el abandono de las tradiciones primigenias. Recuerdan que el emperador Juliano pereció a manos de un cristiano cuando luchaba por defender los monumentos sagrados del pasado. Uno de los presentes intenta convencer a los helenos para que se defiendan de los bárbaros utilizando sus métodos, es decir, crueldad y violencia; de lo contrario esos bárbaros os aplastarán». In Maria Dzielska, Hipatia, de Alejandría, Epublibre, bigbang951, 23-7-14, tradução de José Muñoz, Proyec Scriptorium, Ex-Libris, 2004, Wikipedia.


Cortesia de Epublibre/Wikipedia/JDACT

terça-feira, 21 de fevereiro de 2017

Hipátia de Alexandria. Maria Dzielska. «Las versiones reduccionistas de Toland y Voltaire sobre Hipatia marcan la génesis de una leyenda que mezcla verdad y falsedad»

Cortesia de wikipedia e jdact

«(…) Voltaire vuelve a Hipatia en su Diccionario filosófico. Allí afirma que enseñó a Homero y a Platón en Alejandría durante el reinado de Teodosio II y que los sucesos que concluyen con su muerte están instigados por san Cirilo, que lanza a la chusma cristiana contra ella. Aunque no olvida citar sus fuentes, Damascio, Suda y los hombres más sabios de la época, Voltaire hace de ellas un uso bastante desdeñoso; y, a mitad de una serie de graves acusaciones contra Cirilo y los cristianos, añade una ocurrencia de tertulia, perfectamente grosera y necia, sobre su heroína favorita: cuando se desnuda a mujeres hermosas, no es para perpetrar matanzas. A decir verdad, nos quedamos a oscuras sobre si el sabio de Femey se burla de sus lectores, de las ideas que propugna con tanto entusiasmo o de Hipatia. Voltaire manifiesta la esperanza de que el patriarca Cirilo haya pedido perdón a Dios y de que Dios, en efecto, se haya apiadado de él; Voltaire en persona reza por el patriarca: ruego al padre misericordioso que tenga piedad de su alma,
Las versiones reduccionistas de Toland y Voltaire sobre Hipatia marcan la génesis de una leyenda que mezcla verdad y falsedad. Si hubieran consultado sus fuentes antiguas con más perspicacia, habrían detectado en ellas una personalidad mucho más compleja. Esta víctima de la superstición y de la ignorancia no sólo cree en el poder redentor de la razón: también busca a Dios a través de la revelación religiosa. Por encima de todo, Hipatia es testaruda, posee una gran delicadeza moral, y defiende el ascetismo tanto como los cristianos dogmáticos que Voltaire y otros presentan como implacables enemigos de la verdad y el progreso. Influido por las ideas de la Ilustración, el neohelenismo y el estilo literario y filosófico de Voltaire, Edward Gibbon elabora la leyenda de Hipatia. En la Historia de la decadencia y caída del Imperio romano, declara a Cirilo responsable de todos los conflictos que estallan en la Alejandría de comienzos del siglo V, sin olvidar el asesinato de Hipatia Según Gibbon, Hipatia profesa la religión de los griegos y enseña públicamente tanto en Atenas como en Alejandría. No conozco la fuente de la primera afirmación de Gibbon; la segunda refleja una interpretación errónea del relato de Damascio en Suda. Como Toland y Voltaire, Gibbon repite la historia de Damascio sobre la violenta envidia de Cirilo hacia Hipatia, que se halla en la plenitud de la belleza y en la madurez de la sabiduría, rodeada de discípulos y personas ilustrísimas por su rango o por su mérito y siempre impacientes por visitar a la filósofa. Hipatia es asesinada por un tropel de fanáticos salvajes y despiadados instigados por Cirilo, y el crimen nunca se castiga, al parecer porque la superstición [el cristianismo] quizá expía de mejor grado la sangre de una virgen que el destierro de un santo. Esta representación del crimen de Alejandría encaja perfectamente con la teoría de Gibbon según la cual la consolidación del cristianismo es la causa principal de la caída de la antigua civilización. El historiador inglés utiliza las circunstancias de la vida de Hipatia para documentar esta tesis y para mostrar las diferencias entre el mundo antiguo y el nuevo: razón y cultura espiritual (Hipatia) frente a dogmatismo y ausencia brutal de compostura (Cirilo y el cristianismo).
La figura de Hipatia aparece brevemente y por medio de referencias indirectas en muchas otras obras del siglo XVIII,entre ellas la divertida novela satírica de Henry Fielding A Journey from this World to the Next [Un viaje de este mundo al venidero] (1743). Al describir a Hipatia como una dama joven de extraordinaria belleza y mérito, Fielding afirma que aquellos perros, los cristianos, la asesinaron. Pero es a mediados del siglo XIX cuando la leyenda literaria de Hipatia alcanza su cima. Charles Leconte de Lisie publica dos versiones de un poema titulado Hypatie, una en 1847 y otra en 1874. En la primera versión Hipatia es víctima de las leyes de la historia y no de un complot cristiano, como Voltaire mantenía. Leconte de Lisie ve las circunstancias de la muerte de Hipatia con imparcialidad histórica, convencido de que la historia no se puede identificar con una única cultura o sistema de creencias. La era de Hipatia se apaga, sencillamente, y es reemplazada por otra nueva con sus reglas y formas propias. Como creyente en las antiguas deidades y amante de la razón y de la belleza sensual, Hipatia se convierte en víctima simbólica de las cambiantes circunstancias de la historia. La humanidad, en su precipitada carrera, te golpeó y te maldijo. En la segunda versión del poema, Leconte de Lisie vuelve a la interpretación anticristiana de la muerte de Hipatia. Los culpables del crimen son los cristianos, no la necesidad histórica: Le vil Galiléen t’afrappée et maudite, Mais tu tombas plus grande! Et maintenant, hélas! Le souffle de Platón et le corps d’Aphrodite Sont partís á jamais pour les beaux cieux d’Hellas!
[El vil Galileo te ha golpeado y maldecido,/ pero al caer te hiciste más grande! Y ahora, ay!/ El espíritu de Platón y el cuerpo de Afrodita/ han ascendido para siempre a los bellos cielos de la Hélade!]». In Maria Dzielska, Hipátia de Alexandria, 1995, epublibre, 2004, tradução de José Luis Muñoz, Relógio d’Água, 2009, ISBN 978-989-641-148-0.

Cortesia de epublibre/Relógio D’Água/JDACT

segunda-feira, 20 de fevereiro de 2017

Hipátia de Alexandria. Maria Dzielska. «Hipatia, o la historia de una dama de gran belleza, virtud y sabiduría, competente en todo, que fue descuartizada por el clero de Alejandría para satisfacer el orgullo»

Cortesia de wikipedia e jdact

«Hipatia, matemática brillante, neoplatónica elocuente y famosa por su beleza, fue brutalmente asesinada en el año 415 por una turba de cristianos de Alejandría. Desde entonces ha sido una leyenda. En su libro, va más allá de la leyenda para ofrecernos la historia verdadera de la vida y la muerte de Hipatia, además de nuevas ideas sobre su mundo. Historiadores, poetas, novelistas victorianos y feministas actuales han visto en Hipatia un símbolo del ocaso de la cultura clásica y de la libertad sexual. Dzielska nos retrotrae a la Alejandría de los días de Hipatia, construye un cuadro convincente y lleno de color de los discípulos y enseñanzas de la joven filósofa y aclara lo que el asesinato de Hipatia revela sobre las tensiones de esa época tumultuosa».

La leyenda literaria de Hipatia. La tradición moderna
«Mucho antes de los primeros intentos académicos por reconstruir una imagen fiel de Hipatia, su vida, marcada por las circunstancias dramáticas de su muerte, había quedado envuelta en la leyenda. Embellecida artísticamente, distorsionada por emociones y prejuicios ideológicos, la leyenda, que disfrutó de amplia popularidad durante siglos y dificultó los esfuerzos de los estudiosos para presentar de manera imparcial la vida de Hipatia, todavía persiste en la actualidad. Si se pregunta quién era Hipatia, la respuesta más probable será: una filósofa pagana, joven y hermosa, que en el año 415 fue despedazada por monjes (o, de manera más general, por cristianos) en Alejandría. Esta respuesta tan trillada no estaría basada en fuentes antiguas, sino en una gran cantidad de documentos literarios e históricos, de los que se estudia en este capítulo una muestra representativa. La mayoría de esas obras presentan a Hipatia como víctima inocente del naciente fanatismo cristiano y su asesinato como señal de la desaparición, junto con los dioses griegos, de la libertad de investigación.
Hipatia aparece por primera vez en la literatura europea en el siglo XVIII. En la época de escepticismo que se conoce históricamente como la Ilustración, diferentes escritores la utilizan como instrumento en las polémicas religiosas y filosóficas. En 1720, John Toland, protestante convencido en su juventud, publica un largo ensayo histórico titulado Hypatia or, the History of a Most Beautiful, Most Virtuous, Most Leamed and in Every Way Accomplished Lady; Who Was Tom to Pieces by the Clergy of Alexandria, to Gratify the Pride, Emulation, and Cruelty of the Archbishop, Commonly but Undeservedly Titled St. Cyril [Hipatia, o la historia de una dama de gran belleza, virtud y sabiduría, competente en todo, que fue descuartizada por el clero de Alejandría para satisfacer el orgullo, la envidia y la crueldad del arzobispo, a quien se conoce, de manera universal, aunque inmerecida, como san Cirilo]. Si bien Toland utiliza para su relato fuentes como Suda, la enciclopedia del siglo X, empieza por afirmar que la parte masculina de la humanidad ha quedado deshonrada por los siglos de los siglos por el asesinato de la encarnación de la belleza y el saber; los varones habrán de avergonzarse para siempre de que haya podido hallarse entre ellos alguien tan brutal y salvaje como para, en lugar de embriagarse con la admiración de tanta belleza, inocencia y sabiduría, manchar sus manos, de la manera más bárbara, con la sangre de Hipatia, y sus almas impías con el indeleble estigma de haber cometido un asesinato sacrilego. Al relatar la historia de la vida y muerte de Hipatia, Toland se centra en el clero de Alejandría, encabezado por el patriarca Cirilo. Un obispo, un patriarca, más aún, un santo es el promotor de una acción tan espantosa, y su clero el ejecutor de furor tan implacable.
El ensayo de Toland causa gran revuelo en los círculos eclesiásticos y provoca la réplica inmediata de Thomas Lewis en un folleto titulado The History of Hypatia, a Most Impudent School-Mistress of Alexandria. In Defense of Saint Cyril and the Alexandrian Clergy from de Aspersions of Mr. Toland [La historia de Hipatia, una desvergonzadísima maestra de Alejandría. En defensa de san Cirilo y del clero de Alejandría contra las acusaciones del señor Toland]. Pero la obra de Toland goza en general de una acogida favorable entre la elite de la Ilustración. Voltaire explota la figura de Hipatia para manifestar la repugnancia que le inspiran la Iglesia y la religión revelada. En un estilo similar al de Toland, escribe sobre san Cirilo y el clero de Alejandría en Examen important de Milord Bolingbroke ou le tombeau du fanatisme [Examen importante de milord Bolingbroke o la tumba del fanatismo] (1736). La muerte de Hipatia es un asesinato bestial perpetrado por los sabuesos tonsurados de Cirilo, con una banda de fanáticos a sus espaldas. Hipatia es asesinada, afirma Voltaire, porque cree en los dioses helenos, las leyes de la naturaleza racional y la capacidad de la mente humana liberada de dogmas impuestos. De ese modo el fanatismo religioso ha llevado al martirio de genios y a la esclavización del espíritu». In Maria Dzielska, Hipátia de Alexandria, 1995, epublibre, 2004, tradução de José Luis Muñoz, Relógio d’Água, 2009, ISBN 978-989-641-148-0.

Cortesia de epublibre/Relógio s’Água/JDACT

domingo, 27 de dezembro de 2015

Hipatia de Alejandría. Maria Dzielska. «En la Historia de la decadencia y caída del Imperio romano, declara a Cirilo responsable de todos los conflictos que estallan en la Alejandría de comienzos del siglo V, sin olvidar el asesinato de Hipatia»


Cortesia de wikipedia

«(…) Las versiones reduccionistas de Toland y Voltaire sobre Hipatia marcan la génesis de una leyenda que mezcla verdad y falsedad. Si hubieran consultado sus fuentes antiguas con más perspicacia, habrían detectado en ellas una personalidad mucho más compleja. Esta víctima de la superstición y de la ignorancia no sólo cree en el poder redentor de la razón: también busca a Dios a través de la revelación religiosa. Por encima de todo, Hipatia es testaruda, posee una gran delicadeza moral, y defiende el ascetismo tanto como los cristianos dogmáticos que Voltaire y otros presentan como implacables enemigos de la verdad y el progreso. Influido por las ideas de la Ilustración, el neohelenismo y el estilo literario y filosófico de Voltaire, Edward Gibbon elabora la leyenda de Hipatia. En la Historia de la decadencia y caída del Imperio romano, declara a Cirilo responsable de todos los conflictos que estallan en la Alejandría de comienzos del siglo V, sin olvidar el asesinato de Hipatia. Según Gibbon, Hipatia profesa la religión de los griegos y enseña públicamente tanto en Atenas como en Alejandría. No conozco la fuente de la primera afirmación de Gibbon; la segunda refleja una interpretación errónea del relato de Damascio en Suda. Como Toland y Voltaire, Gibbon repite la historia de Damascio sobre la violenta envidia de Cirilo hacia Hipatia, que se halla en la plenitud de la belleza y en la madurez de la sabiduría, rodeada de discípulos y personas ilustrísimas por su rango o por su mérito y siempre impacientes por visitar a la filósofa. Hipatia es asesinada por un tropel de fanáticos salvajes y despiadados instigados por Cirilo, y el crimen nunca se castiga, al parecer porque la superstición [el cristianismo] quizá expía de mejor grado la sangre de una virgen que el destierro de un santo. Esta representación del crimen de Alejandría encaja perfectamente con la teoría de Gibbon según la cual la consolidación del cristianismo es la causa principal de la caída de la antigua civilización. El historiador inglés utiliza las circunstancias de la vida de Hipatia para documentar esta tesis y para mostrar las diferencias entre el mundo antiguo y el nuevo: razón y cultura espiritual (Hipatia) frente a dogmatismo y ausencia brutal de compostura (Cirilo y el cristianismo).
La figura de Hipatia aparece brevemente y por medio de referencias indirectas en muchas otras obras del siglo XVIII, entre ellas la divertida novela satírica de Henry Fielding A Journey from this World to the Next [Un viaje de este mundo al venidero] (1743). Al describir a Hipatia como una dama joven de extraordinaria belleza y mérito, Fielding afirma que aquellos perros, los cristianos, la asesinaron. Pero es a mediados del siglo XIX cuando la leyenda literaria de Hipatia alcanza su cima. Charles Leconte de Lisie publica dos versiones de un poema titulado Hypatie, una en 1847 y otra en 1874. En la primera versión Hipatia es víctima de las leyes de la historia y no de un complot cristiano, como Voltaire mantenía. Leconte de Lisie ve las circunstancias de la muerte de Hipatia con imparcialidad histórica, convencido de que la historia no se puede identificar con una única cultura o sistema de creencias. La era de Hipatia se apaga, sencillamente, y es reemplazada por otra nueva con sus reglas y formas propias. Como creyente en las antiguas deidades y amante de la razón y de la belleza sensual, Hipatia se convierte en víctima simbólica de las cambiantes circunstancias de la historia. La humanidad, en su precipitada carrera, te golpeó y te maldijo.
En la segunda versión del poema, Leconte de Lisie vuelve a la interpretación anticristiana de la muerte de Hipatia. Los culpables del crimen son los cristianos, no la necesidad histórica:

Le vil Galiléen t’afrappée et maudite,
mais tu tombas plus grande! Et maintenant, hélas!
Le souffle de Platón et le corps d’Aphrodite
sont partís á jamais pour les beaux cieux d’Hellas!

[El vil Galileo te ha golpeado y maldecido,/ ¡pero al caer te hiciste más grande! Y ahora, ¡ay!/ ¡El espíritu de Platón y el cuerpo de Afrodita/ han ascendido para siempre a los bellos cielos de la Hélade!]. Esta versión se hace eco del tema anticlerical y más concretamente anticatólico de Toland, que adquirirá mayor importancia con la evolución de la leyenda. Los dos poemas de Leconte de Lisie sobre Hipatia manifiestan confianza en la permanencia de los valores esenciales de la Antiguedad. Como indica su condición de fundador, junto con otros, de la escuela parnasiana de poesía, que busca su inspiración en la Antigüedad clásica, Leconte de Lisie ama la literatura clásica. No sólo traduce a los poetas y dramaturgos griegos, sino que considera el helenismo la realización de los ideales de la humanidad, de la belleza combinada con la sabiduría. En consecuencia, para Leconte de Lisie, pese a su muerte, Hipatia sigue viva en la imaginación occidental como la encarnación de la belleza corporal y de la inmortalidad del espíritu, de la misma manera que los ideales paganos de Grecia han moldeado la espiritualidad de Europa.

Elle seule survit, immuable, éternelle.
la mort peut disperser les univers tremblants,
ais la Beauté flamboie, et tout renaít en elle,
et les mondes encor roulent sous ses pieds blancs!

[Sola sobrevive, inmutable, eterna;/ la muerte tal vez disperse los universos temblorosos,/ pero la Belleza resplandece, y en ella todo renace,/ ¡y los mundos todavía giran bajo sus blancos pies!] La admiración de Leconte de Lisie por la excelencia de los griegos y las ideas helénicas acerca del mundo sobrenatural también aparece en una breve obra dramática, Hipatia y Cirilo (1857). En ella encontramos la misma nostalgia romántica por la Grecia antigua, donde la gente vivía en armonía con la belleza de la naturaleza divinizada y en conformidad con las enseñanzas de sus filósofos: la misma nostalgia que resuena en los poemas de Hólderlin, en los clásicos del humanismo de Weimar y en las obras de los neohelenistas ingleses. Aquí Leconte de Lisie intenta conciliar la filosofía pagana con el cristianismo». In Maria Dzielska, Hipatia, de Alejandría, Epublibre, bigbang951, 23-7-14, tradução de José Muñoz, Proyec Scriptorium, Ex-Libris, 2004, Wikipedia.

Cortesia de Epublibre/Wikipedia/JDACT

sábado, 26 de dezembro de 2015

Hipatia de Alejandría. Maria Dzielska. «… o la historia de una dama de gran belleza, virtud y sabiduría, competente en todo, que fue descuartizada por el clero de Alejandría para satisfacer el orgullo, la envidia y la crueldad del arzobispo…»

Cortesia de wikipedia

«Hipatia, matemática brillante, neoplatónica elocuente y famosa por su beleza, fue brutalmente asesinada en el año 415 por una turba de cristianos de Alejandría. Desde entonces ha sido una leyenda. En su libro, Maria Dzielska va más allá de la leyenda para ofrecernos la historia verdadera de la vida y la muerte de Hipatia, además de nuevas ideas sobre su mundo. Historiadores, poetas, novelistas victorianos y feministas actuales han visto en Hipatia un símbolo del ocaso de la cultura clásica y de la libertad sexual. Dzielska nos retrotrae a la Alejandría de los días de Hipatia, construye un cuadro convincente y lleno de color de los discípulos y enseñanzas de la joven filósofa y aclara lo que el asesinato de Hipatia revela sobre las tensiones de esa época tumultuosa.

La leyenda literaria de Hipatia. La tradición moderna
Mucho antes de los primeros intentos académicos por reconstruir una imagen fiel de Hipatia, su vida, marcada por las circunstancias dramáticas de su muerte, había quedado envuelta en la leyenda. Embellecida artísticamente, distorsionada por emociones y prejuicios ideológicos, la leyenda, que disfrutó de amplia popularidad durante siglos y dificultó los esfuerzos de los estudiosos para presentar de manera imparcial la vida de Hipatia, todavía persiste en la actualidad. Si se pregunta quién era Hipatia, la respuesta más probable será: … una filósofa pagana, joven y hermosa, que en el año 415 fue despedazada por monjes (o, de manera más general, por cristianos) en Alejandría. Esta respuesta tan trillada no estaría basada en fuentes antiguas, sino en una gran cantidad de documentos literarios e históricos, de los que se estudia en este capítulo una muestra representativa. La mayoría de esas obras presentan a Hipatia como víctima inocente del naciente fanatismo cristiano y su asesinato como señal de la desaparición, junto con los dioses griegos, de la libertad de investigación.
Hipatia aparece por primera vez en la literatura europea en el sigloXVIII. En la época de escepticismo que se conoce históricamente como la Ilustración, diferentes escritores la utilizan como instrumento en las polémicas religiosas y filosóficas. En 1720, John Toland, protestante convencido en su juventud, publica un largo ensayo histórico titulado Hypatia or, the History of a Most Beautiful, Most Virtuous, Most Leamed and in Every Way Accomplished Lady; Who Was Tom to Pieces by the Clergy of Alexandria, to Gratify the Pride, Emulation, and Cruelty of the Archbishop, Commonly but Undeservedly Titled St. Cyril [Hipatia, o la historia de una dama de gran belleza, virtud y sabiduría, competente en todo, que fue descuartizada por el clero de Alejandría para satisfacer el orgullo, la envidia y la crueldad del arzobispo, a quien se conoce, de manera universal, aunque inmerecida, como san Cirilo]. Si bien Toland utiliza para su relato fuentes como Suda, la enciclopedia del siglo X, empieza por afirmar que la parte masculina de la humanidad ha quedado deshonrada por los siglos de los siglos por el asesinato de la encarnación de la belleza y el saber; los varones habrán de avergonzarse para siempre de que haya podido hallarse entre ellos alguien tan brutal y salvaje como para, en lugar de embriagarse con la admiración de tanta belleza, inocencia y sabiduría, manchar sus manos, de la manera más bárbara, con la sangre de Hipatia, y sus almas impías con el indeleble estigma de haber cometido un asesinato sacrilego. Al relatar la historia de la vida y muerte de Hipatia, Toland se centra en el clero de Alejandría, encabezado por el patriarca Cirilo. Un obispo, un patriarca, más aún, un santo es el promotor de una acción tan espantosa, y su clero el ejecutor de furor tan implacable. El ensayo de Toland causa gran revuelo en los círculos eclesiásticos y provoca la réplica inmediata de Thomas Lewis en un folleto titulado The History of Hypatia, a Most Impudent School-Mistress of Alexandria. In Defense of Saint Cyril and the Alexandrian Clergy from de Aspersions of Mr. Toland [La historia de Hipatia, una desvergonzadísima maestra de Alejandría. En defensa de san Cirilo y del clero de Alejandría contra las acusaciones del señor Toland]. Pero la obra de Toland goza en general de una acogida favorable entre la elite de la Ilustración. Voltaire explota la figura de Hipatia para manifestar la repugnancia que le inspiran la Iglesia y la religión revelada. En un estilo similar al de Toland, escribe sobre san Cirilo y el clero de Alejandría en Examen important de Milord Bolingbroke ou le tombeau du fanatisme [Examen importante de milord Bolingbroke o la tumba del fanatismo] (1736). La muerte de Hipatia es un asesinato bestial perpetrado por los sabuesos tonsurados de Cirilo, con una banda de fanáticos a sus espaldas. Hipatia es asesinada, afirma Voltaire, porque cree en los dioses helenos, las leyes de la naturaleza racional y la capacidad de la mente humana liberada de dogmas impuestos. De ese modo el fanatismo religioso ha llevado al martirio de genios y a la esclavización del espíritu.
Voltaire vuelve a Hipatia en su Diccionario filosófico. Allí afirma que enseñó a Homero y a Platón en Alejandría durante el reinado de Teodosio II y que los sucesos que concluyen con su muerte están instigados por san Cirilo, que lanza a la chusma cristiana contra ella. Aunque no olvida citar sus fuentes, Damascio, Suda y los hombres más sabios de la época, Voltaire hace de ellas un uso bastante desdeñoso; y, a mitad de una serie de graves acusaciones contra Cirilo y los cristianos, añade una ocurrencia de tertulia, perfectamente grosera y necia, sobre su heroína favorita:… cuando se desnuda a mujeres hermosas, no es para perpetrar matanzas. A decir verdad, nos quedamos a oscuras sobre si el sabio de Femey se burla de sus lectores, de las ideas que propugna con tanto entusiasmo o de Hipatia. Voltaire manifiesta la esperanza de que el patriarca Cirilo haya pedido perdón a Dios y de que Dios, en efecto, se haya apiadado de él; Voltaire en persona reza por el patriarca: … ruego al padre misericordioso que tenga piedad de su alma». In Maria Dzielska, Hipatia, de Alejandría, Epublibre, bigbang951, 23-7-14, tradução de José Muñoz, Proyec Scriptorium, Ex-Libris, 2004, Wikipedia.

Cortesia de Epublibre/Wikipedia/JDACT