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sexta-feira, 16 de janeiro de 2015

Matéria. Aquecimento global. Problemas ambientais. Manuel Ansede. «La temperatura media de la superficie del planeta fue "0,69 grados superior a la media del siglo XX", cuatro centésimas de grado más que los anteriores récords observados en 2005 y 2010. Este es el último de una serie de años calurosos, de una serie de décadas calorosas»

Cortesia de el país

Com a devida vénia ao jornal El País

El 2014 fue el año más cálido desde que comenzaron los registros históricos en 1880 «Según dos análisis independientes de la NASA y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE UU publicados este viernes. La temperatura media de la superficie del planeta fue 0,69 grados superior a la media del siglo XX, cuatro centésimas de grado más que los anteriores récords observados en 2005 y 2010. Este es el último de una serie de años calurosos, de una serie de décadas calurosas. Mientras que un año por separado puede verse afectado por patrones meteorológicos caóticos, las tendencias a largo plazo se pueden atribuir a causantes del cambio climático, dominados, ahora mismo, por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero, ha recalcado Gavin Schmidt, director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, con sede en Nueva York. La temperatura media de la superficie del planeta ha subido 0,8 grados desde 1880, en gran parte impulsada por el aumento del CO2 y otras emisiones humanas en la atmósfera, destaca de manera inequívoca la NASA. La mayor parte del calentamiento ha ocurrido en las tres últimas décadas y, con la excepción de 1998, los 10 años más calurosos han ocurrido desde 2000.

Los 10 años más calurosos han ocurrido desde 2000, con la excepción de 1998
Los nuevos datos confirman las predicciones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) que, a comienzos del pasado diciembre, advirtió de que 2014 iba camino de batir el récord de temperatura.
La NASA señala que sus científicos esperan ver fluctuaciones de temperatura en los próximos años, causadas por los fenómenos El Niño y La Niña, que calientan o enfrían la región tropical del océano Pacífico. Presuntamente, ambos son parcialmente responsables de que la subida de la temperatura se haya ralentizado en los últimos 15 años. El análisis de la agencia espacial estadounidense incluye datos tomados por 6.300 estaciones meteorológicas en tierra, en barcos y en boyas, además de registros en la Antártida. Su algoritmo, detallan, tiene en cuenta la distribución geográfica de las estaciones y el efecto del calentamiento propio de las ciudades. Los 6.300 termómetros han detectado altas temperaturas sin precedentes en la superficie del mar, 0,57 grados por encima de la media del siglo XX. En la superficie terrestre, el calentamiento ha sido de un grado, el cuarto más alto desde 1880.
La NASA subraya las grandes diferencias regionales observadas en 2014. En EE UU, algunas partes de la costa este vivieron temperaturas anormalmente frías, mientras que Alaska, California, Arizona y Nevada registraron su año más cálido.

En el hemisferio norte, la cobertura de nieve fue la mitad de lo habitual en el registro histórico
En el hemisferio norte, la cobertura de nieve fue de casi 65 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente la mitad de lo habitual en el registro histórico. En el Ártico, la capa de hielo, con 28 millones de kilómetros cuadrados en promedio, fue la sexta más pequeña de los últimos 36 años, cuando empezaron los registros. En la Antártida, por el contrario, la extensión del hielo marino superó el récord por segundo año consecutivo, acercándose a los 34 millones de kilómetros cuadrados. Desde hace años, los científicos intentan comprender por qué la Antártida se comporta de manera diferente a las tendencias globales, aunque insisten en que la rápida pérdida de hielo marino en el Ártico triplica la magnitude de las ganancias en la Antártida». In Manuel Ansede, Matéria, Aquecimento global Problemas ambientais, Cámbiate a la Cuenta Nónima de Ing Direct, Periódico El País, Espanha, 16 de Janeiro de 2015.


Mónica López, dando o tempo para 10 de Agosto de 2050

«Buenos días, 10 de agosto de 2050 y seguimos con temperaturas muy altas: ya van 10 días en gran parte del país con valores por encima de la media. Las temperaturas van a seguir siendo elevadas durante las próximas horas porque la masa de aire sahariana se va a mantener sobre España". Así, con estas palabras de Mónica López que se pueden escuchar en el vídeo, arrancará la información del tiempo del Telediario dentro de 36 veranos, según el trabajo conjunto de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y TVE. Basado en proyecciones científicas, sirve para poner sobre aviso a la población de los riesgos que corre el planeta de seguir por esta vereda de emisiones de gases con efecto invernadero y cambio climático global. Según el pronóstico del tiempo que presenta López, jefa de Información Meteorológica de TVE, durante las noches de ese verano no habrá quien logre conciliar el sueño: entre las 22.00 horas y las 8.00 horas se darán temperaturas de más de 40 grados con una mínima de 29 grados. Según explica López, en los 30 años que preceden a 2050 la temperatura media de España habrá aumentado de media 3 grados. Este vídeo forma parte de una serie que ha lanzado la OMM en el marco de la Cumbre del Clima que estos dias se celebra em Lima, para concienciar a distintos países del mundo de las consecuencias de la inacción. Aunque noticias como la conocida ayer, que 2014 será el más caluroso de la historia, ya podrían servir para ese propósito». In El País, 4 de Dezembro de 2014.

Cortesia de El País

JDACT

sexta-feira, 14 de dezembro de 2012

Tempo e Poesia. Eduardo Lourenço. Poética Mítica. «O Nada resume desmedidamente todas as formas do obscurecimento do nosso parentesco profundo com a Realidade. Só o Instante, tradução dessa intimidade com o Ser, detém, frágil mas decisivamente, esse Nada e a queda humana que o constitui»


jdact

In Memoriam de A.D.A.

Esfinge ou a poesia
«Tudo se está fazendo. Se cruzarmos os braços, as coisas e as ideias voltam aos caos, e os fantasmas da necessidade e da morte adquirem novo alento pela nossa desistência. Era indecente quem só tivesse carregado a cruz uma só vez. O cristão sabe que deve levá-la todos os dias. A cada hora basta a sua pena, mas cada hora precisa duma dor nossa para se sentir acordada. A Esfinge não è um enigma resolvido nem a resolver nos séculos futuros. A Poesia não é uma árvore morta nem a fazer florir nas colinas de amanhã. É a resolução que damos à história, aos encontros, às promessas, de cada vez que consentimos descer das palavras à dificuldade dos actos. Ou subimos dos actos à corola mágica das palavras com que os arrancamos à certa desolação do tempo e da morte.
Como na hora em que concebemos a Esfinge para nos tocarmos melhor, continuamos sendo aqueles que procuram danadamente uma autêntica face de homem, uma existência em busca duma essência. Ou uma essência descontente de si mesma buscando-se entre possibilidades múltiplas de existir. Por isso sabemos hoje que não teremos uma face diferente daquilo que fizermos. Mas fazer de novo é continuar a criação e criar é ser poeta. O que significa finalmente não ter outro senão o que a Poesia nos modelar.

Tempo e poesia
Criação quer dizer saudade… In Teixeira de Pascoaes, Verbo Escuro.
O paradoxo do Instante não é o de acabar quando surge. Esse dever o impomos nós ao banal instante, talhado na peça imaginariamente substancial do Tempo. O paradoxo do Instante é o de nunca ter principiado e não poder ter fim. Ninguém verá a cabeça nem a cauda de tal monstro. Nascemos a bordo e a caminho, como Pascal, seu primeiro grande viajante sem bagagem, claramente o soube. A forma do barco onde vamos sem a ver é o mesmo Instante. Nele deslizamos, estranhamente parados, não para a Eternidade, mas na Eternidade. Atrás deixamos a espuma do Tempo. Contudo, o Instante nem é eternidade nem tempo, miragens da travessia quando ela é um deserto ou mar absoluto. Do porto onde não chegaremos formamos a Eternidade, do que não deixámos, o Tempo. Ambos são sósias do Nada, formas gémeas e inversas de perder o Instante. O erro será imaginar esse Nada como uma ficção. A nossa permanente alienação basta para lhe dar o peso de que necessita para que o confundamos com a Realidade. O Nada resume desmedidamente todas as formas do obscurecimento do nosso parentesco profundo com a Realidade. Só o Instante, tradução dessa intimidade com o Ser, detém, frágil mas decisivamente, esse Nada e a queda humana que o constitui.
O Instante toca-nos, ou somo-lo, a um tempo com uma leveza de sonho e um excesso que nos desfaz. Quem cairá na tentação de figurar o infigurável? Sá-Carneiro diria gloriosamente dele que é aquela manhã tão forte que nos anoitece. A sua realidade é a de um só dia, o dia intérmino da presença do homem a si mesmo, transparente e duro como diamante, cujo impensável nome é Sempre. Com visionária limpidez assim o anteviu Teixeira de Pascoaes, ao baptizar um dos seus livros com o título luminoso. Em sua vivida e vivente imobilidade se resolve, sem se resolver de todo, o mistério da nossa situação. Nele se unem, enfim, os mortais dilemas que o Tempo, como ser real, sempre apresentou a todos os homens, fascinados por uma esfinge que é a sua própria sombra». In Eduardo Lourenço, Tempo e Poesia, Gradiva, Lisboa, 2003, ISBN-972-662-907-1.

Cortesia de Gradiva/JDACT

sexta-feira, 6 de maio de 2011

Tim Flannery: Os Senhores do Tempo: «O primeiro ser da nossa espécie, moderno tanto nas características físicas como mentais, caminhou pela Terra em passos largos, há cerca de 150 mil anos, em África, onde os arqueólogos encontraram ossos, instrumentos e vestígios de antigos repastos»

Cortesia de becreesct
Cortesia de digestivocultural
Nascidos no congelador
«Nós, seres humanos, somos, como sugere a nossa designação científica Homo sapiens, «criaturas pensantes» e, na ordem geral das coisas, meros recém-chegados. A época que deu origem à nossa espécie chama-se Pleistocénico, uma palavn que quer dizer «os tempos mais recentes». A era glacial durante a qual evoluímos abarca os últimos 2,4 milhões de anos e, dado o seu catácter recente, muitas provas ainda estão frescas. O primeiro ser da nossa espécie, moderno tanto nas características físicas como mentais, caminhou pela Terra em passos largos, há cerca de 150 mil anos, em África, onde os arqueólogos encontraram ossos, instrumentos e vestígios de antigos repastos. Esses seres evoluíram a partir de antepassados com cérebros pequenos, conhecidos pelo nome de Homo erectus, que existiam há aproximadamente dois milhões de anos. A força que impeliu alguns «deles» a transformarem-se em «nós» poderá ter sido a oportunidade fornecida pelas margens ricas dos lagos africanos, ou pela abundância da corrente das Agulhas que acompanha o litoral sul do continente.

Cortesia de presenca
Nessas regiões, novos alimentos e desafios terão estimulado a utilização de instrumentos especializados e seleccionado os seres mais inteligentes. Fosse como fosse, o ambiente desses antepassados remotos era muito diferente do actual, pois o seu mundo era dominado por uma temperatura de congelador em que o destino de todos os seres vivos era determinado pelos ciclos de Milankovich. Onde quer que tenham conspirado para expandir o mundo gelado dos pólos, por todo o planeta o vento frio soprava e as temperaturas desciam a pique, os lagos secavam ou enchiam-se, as correntes marítimas aumentavam ou diminuíam, e a vegetação e os animais empreendiam migrações ao longo dos continentes.
O património genético que se formou neste mundo gelado ainda está presente em nós. Uma grande redução na diversidade dos nossos genes, por exemplo, evoca uma época, há cerca de 100 mil anos, durante a qual os seres humanos eram tão raros como os gorilas o são hoje. Nessa altura, podíamos ter-nos extinguido facilmente, pois 2 mil adultos férteis eram tudo o que nos separava do oblívio eterno da extinção.

Cortesia de aquamicus
Mas os grandes ciclos celestiais não tardaram a alterar-se de modo a favotecer a nossa espécie e, há 60 mil anos, pequenos bandos de homens deambularm pelo Sinai, atingindo a Europa e a Ásia. Há 46 mil anos chegaram ao continente-ilha da AustráIia e, há 13 mil anos, quando o gelo diminuiu pela última vez, descobriram as Américas. Nessa época, havia milhões de seres como nós no planeta, desde a Tasmânia até ao Alasca. Contudo, durante milhares de anos, esses seres inteligentes, que se assemelhavam a nós física e mentalmente, limitaram-se a ser caçadores e recolectores. À luz dos nossos grandes feitos dos últimos 10 mil anos, esse longo período de estagnação constitui um enigma. Para o compreendermos, temos de investigar o clima que forjou a nossa espécie. Analisemos então a era glacial e o trabalho dos indivíduos que dedicaram a vida à decifração dos seus segredos». In Tim Flannery, Os Senhores do Tempo, Editorial Presença 2006.

Cortesia de Editorial Presença/JDACT