domingo, 25 de agosto de 2019

Valencia de Alcántara. Bartolomé M. Díaz e Dionisio Martín Nieto. «Primeramente, que puesto un hombre en la dicha fortaleza, la cual cae en la parroquia de Roqueamador, hacia la parte que dicen de la Barrera…»

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Esbozo Histórico de la Configuración Urbanística
«Desconocemos totalmente el entramado urbanístico y el nombre de las calles de la Valencia de Alcántara medieval. Probablemente, el núcleo más antiguo giraba en torno al castillo, la villa vieja y su arrabal de Santiago, que quedaron arrasados durante las guerras con Portugal. Las primeras fuentes documentales que puedan generar una visión global se fechan en la segunda mitad del siglo XVI, como son el reparto de alcabalas de 1552 y la división parroquial que figura en la visitación de 1678 referida a la confirmación que hace el visitador Villavicencio en 1575 y que creemos que es un traslado de la realizada hacia 1484 con la creación de la nueva parroquia de la Encarnación. La Guerra de Secesión de Portugal en el siglo XVII modificó sensiblemente la estrutura urbana de la villa, y los primeros planos que disponemos no se remontan más allá de este tiempo.
Dos han sido las formas de organizar el espácio urbano de Valencia de Acántara, recogidas en la documentación, la división eclesiástica en colaciones o parroquias, y la concejil en cuadrillas. Ambas tejieron una red de relaciones sociales que estableció unos fuertes vínculos vecinales. La jurisdicción parroquial delimitaba la malla urbana y también a la comunidad de fieles, fortalecendo un sentimiento de adscripción que se manifestaba en los actos vitales del individuo, como el bautismo, la confirmación, el matrimonio y el entierro, sacralizados en un edificio, el templo, que se convertía en hito principal del vecindario; y en él se renovaban los lazos espirituales con la asistencia a las celebraciones del calendario litúrgico. Asimismo, se generaban unas obligaciones económicas de los vecinos con su parroquia, unas de tipo impositivo como el pago del diezmo y las primicias, y otras de orden moral como las limosnas y el sostenimiento de aniversarios, misas y memorias para descargo del ánima de los difuntos.
Desde la creación de la parroquia de la Encarnación en 1484, la feligresía de Valencia de Alcántara se dividía en tres demarcaciones parroquiales o colaciones: la de Santiago, la de Rocamador y la de la Encarnación. Como en todos los lugares, hubo frecuentes disputas entre ellas, y con motivo de uno de esos pleitos, en 10 de Marzo de 1575 el obispo de Coria mandó guardar esta distribución, que sin duda está copiada literalmente de la establecida a finales del siglo XV a tenor de denominar algunas calles por el nombre de la persona más conocida que en ellas vivían:

Primeramente, que puesto un hombre en la dicha fortaleza, la cual cae en la parroquia de Roqueamador, hacia la parte que dicen de la Barrera, bajando por la calle que dicen de Simón Garçía, a dar al Pósito de la Orden; y de allí a dar a la calle que dizen de Pedro Gómez; y la calle abajo hasta dar en la calle de la Pulga arriba hasta dar en el pozo de la Carneecería; y entrando por la calle de Villagutierre; y la misma calle arriba hasta dar en las Cuatro Calles todo lo que este hombre, viniendo por este camino y calles, es todas las calles y casas, viniendo a sumano izquierda son y pertenesçen a la parroquia de Nuestra Señora de Roqueamador, y las dichas calles y casas que el dicho hombre deja a su mano derecha, son y pertenesçen a la parroquia del señor Santiago.

[…]
In Bartolomé Miranda Díaz, Dionisio Martín Nieto, El Patrimonio Artístico de Valencia de Alcántara, siglos XIII-IX, Gráficas Imdex, 2011, ISBN 978-846-065-324-0.

Cortesia de GImpex/AVdeAlcántara/JDACT